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El sector turístico en Valencia se expande hacia nuevos horizontes, alejándose de las zonas tradicionalmente turísticas. Barrios como Patraix, Arrancapins y Campanar se alistan para la llegada de nuevos hoteles.
En un amplio solar ubicado al final de la calle Gaspar Aguilar, en Patraix, se alza un cartel anunciando la futura construcción de un edificio de hotel apartamento. Este fenómeno no es exclusivo de esta área; un kilómetro más allá, la cadena Bestprice inauguró su primer establecimiento en Valencia hace menos de dos años, reflejando una tendencia en la capital del Turia donde los hoteles buscan emplazamientos en áreas menos centrales.
Luis Martí, presidente del Gremi d’Hotels de Valencia, señala que esta tendencia se repite en otras ciudades europeas de tamaño similar, destacando la ventaja del eficiente sistema de transporte público que permite acceder rápidamente tanto al centro de Valencia como a la playa, evitando así la sobrecarga de zonas más cotizadas.
Miguel March, delegado de Hosbec para Valencia y Castellón, coincide con Martí y añade que no se debe saturar los puntos de mayor atracción turística. Destaca que algunas personas prefieren hospedarse en zonas más alejadas del bullicio debido a los precios más accesibles. Además, las razones para visitar Valencia son variadas, desde motivos laborales hasta médicos o académicos.
Por su parte, los barrios cercanos al centro histórico, aunque no pertenecen al distrito de Ciutat Vella, comienzan a mostrar iniciativas atractivas que generan un efecto positivo en dichas zonas, como revaloración y regeneración urbanística.
En la calle Jesús, en Arrancapins, se construye un hotel de ocho plantas con 75 habitaciones, poniendo fin a un problema urbanístico que estrechaba la acera en un área cercana a la Gran Vía Fernando el Católico. Muy cerca, en la calle Francisco Largo Caballero, Port Hotels ha adquirido un terreno para levantar un hotel de cuatro estrellas superior. Además, en San Vicente se inauguró hace un año Capsule Inn, un establecimiento de bajo costo.
En el barrio de Campanar, también se observa un crecimiento en la oferta de hospedaje. Hasta 2016, la antigua sede de la Agencia Tributaria ocupaba un amplio espacio, el cual fue transformado en 2024 para abrir sus puertas como un nuevo establecimiento turístico con 24 estudios y apartamentos.
Luis Martí subraya que Valencia se presenta como una ciudad segura, lo que eleva su atractivo. A medida que el centro urbano se agota en cuanto a terrenos disponibles, otros barrios comienzan a captar la creciente demanda turística.
En febrero, Novotel abrió tras reformar el antiguo edificio del Expo Hotel en Campanar, y junto al centro comercial Nuevo Centro, se erige un nuevo complejo hotelero promovido por Boro Capital Real Estate.
El interés por transformar áreas menos turísticas se mantiene firme. En Benimaclet, ByPillow abrió un hotel boutique el año pasado, desatando protestas de vecinos en contra de la turistificación. Sin embargo, la cercanía a la universidad lo convierte en un punto atractivo para visitantes académicos.
El crecimiento de la industria hotelera en Valencia se regula mediante una moratoria que se extiende un año más, limitando la concesión de licencias de construcción para nuevos proyectos hoteleros. Según Martí, esta medida busca evitar un crecimiento descontrolado. La concejalía de Urbanismo trabaja en una normativa que establezca un límite para las plazas turísticas, aunque dará más flexibilidad para alojamientos de lujo.
March lamenta que Valencia haya perdido oportunidades valiosas en el pasado, pero confía en que, con proyectos futuros como Roig Arena, la ciudad cosechará beneficios significativos.
Los movimientos estratégicos dentro de la industria hotelera en Valencia reflejan una adaptación a las dinámicas actuales del mercado turístico, asegurando un futuro prometedor para la capital valenciana.