Valencia enfrenta el desafío del sinhogarismo con al menos seis zonas de asentamientos
Valencia, conocida por su clima agradable y su calidad de vida, se destaca en numerosos ránkings europeos como un lugar ideal para establecerse. Sin embargo, la ciudad también afronta problemas comunes a las grandes urbes, como el creciente fenómeno del sinhogarismo. En Valencia, se identifican al menos seis lugares donde personas indigentes han establecido asentamientos, viviendo al aire libre o en tiendas de campaña.
Uno de los lugares más afectados es el antiguo cauce del Turia, donde las tiendas superan el centenar. Esta área, con sus jardines y puentes, ofrece cierta privacidad gracias a su vegetación y relieve. La Casa del Agua en el mismo cauce, un edificio abandonado desde hace tiempo, es otro punto donde se concentran personas sin hogar.
Además del Turia, Valencia tiene otras zonas con asentamientos permanentes, como la zona del marítimo y el antiguo estacionamiento de la Fórmula 1. Allí, un campamento chabolista se ha vuelto parte del paisaje durante el último año. En el barrio de San Marcelino también hay asentamientos, junto a Turianova, un área en desarrollo.
Sin embargo, según la organización Sensellar, que apoya a las personas sin techo, estos asentamientos tienden a ser pasajeros. La presencia policial y las actividades de limpieza varían, lo que influye en la ubicación de quienes carecen de hogar. Por ejemplo, alrededor del Mercado de Abastos suele haber grupos esporádicos que migran dependiendo de la frecuencia de las patrullas policiales.
Cerca de centros de apoyo, como el Centro de Atención Social a Personas sin Techo (CAST) y el Centro de Atención a la Inmigración en Ciutat Vella, también se observan campamentos. Estos lugares son estratégicos por la proximidad a recursos temporales, atrayendo así a quienes necesitan asistencia.
Actualmente, Sensellar reporta un fuerte incremento de personas sin hogar bajo el puente de Giorgeta y adyacente al Parque Central, donde se cuentan entre 40 y 50 individuos sin hogar. En otras áreas de Valencia, como Zaidía en la calle Sagunto o cerca de San Agustín y la calle Guillem de Castro en el centro, se han detectado pequeños grupos. Sensellar destaca que, aunque estas zonas están más vigiladas, la continua intervención de las patrullas provoca desplazamientos hacia otras áreas de la ciudad.