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Valencia refuerza su lucha contra el ruido con más medidores y mayor vigilancia policial en áreas de ocio
El ruido genera tanto molestias sonoras como indignación. La contaminación acústica es un problema tangible que afecta diariamente a los habitantes de Valencia, y el Ayuntamiento es consciente de ello. Por esta razón, en febrero se elaboró un documento oficial que presenta diversas propuestas para reducir el exceso de ruido en la ciudad. Entre las medidas se prevé la instalación de medidores acústicos en nueve puntos con alta concentración de locales de ocio y un incremento en la presencia de fuerzas del orden.
Estas propuestas, incluidas en la cuarta fase del ‘Plan de Acción en materia de Contaminación Acústica de Valencia’, están en estado de borrador a la espera de aprobación por parte de la Conselleria de Medio Ambiente. Este plan busca minimizar el ruido en la ciudad, ya que las normativas autonómicas y estatales delegan en los ayuntamientos la actualización de estos planes cada cinco años. Al tratarse aún de un anteproyecto, muchos capítulos carecen de asignación presupuestaria.
El estudio, en el que intervienen el servicio municipal de Mejora Climática y una empresa de ingeniería acústica especializada, enfatiza la necesidad de gestionar adecuadamente las actividades de ocio para preservar la calidad de vida de los residentes cercanos. El ruido asociado a estas actividades se identifica como un problema mediático significativo en las áreas urbanas, además de ser un motivo recurrente de denuncias vecinales. Las medidas también abordan aspectos como la movilidad y la renaturalización de espacios.
Un apartado específico del estudio resalta la importancia de una gestión eficiente del ruido urbano. En este sentido, el Ayuntamiento planea instalar sensores en las áreas de ocio más frecuentadas para medir el nivel de ruido y tomar decisiones inmediatas ante niveles elevados, así como identificar patrones sonoros diarios, semanales y estacionales. Estos dispositivos se ubicarán en Benimaclet, Ruzafa, la avenida de Aragón, la calle Juan Llorens, Cruz Cubierta, el paseo de la Alameda, y las plazas de Honduras, Cánovas y el Cedro. Esta iniciativa forma parte del paquete ‘Impulso VLCi’, con un costo total de seis millones de euros, financiado en un 70% con fondos europeos.
Mayor control en área universitaria
La implementación de más medidores en las plazas del Cedro y Honduras es especialmente relevante tras la anulación por parte del Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat de sentencias anteriores que declaraban a esas glorietas como Zonas Acústicamente Saturadas (ZAS). Esta decisión judicial fue apelada por diversas entidades hosteleras y el Ayuntamiento dirigido por Ribó en 2022. El nuevo equipo de gobierno busca rectificar esta situación implementando más controles en áreas universitarias. El TSJ determinó que los datos del único medidor en la plaza del Cedro no eran suficientes para declarar una ZAS y pidió al Ayuntamiento adoptar medidas correctoras para obtener más mediciones.
Otras medidas
En otro ámbito, se considera implementar limitadores sonoros con micrófonos y transmisión de datos en tiempo real en nuevos locales musicales, en establecimientos situados en zonas ZAS y en aquellos con quejas reiteradas. También se planea fortalecer la capacitación de los policías en esta área y reforzar la vigilancia en cuanto al control de horarios e inspecciones.
El plan incluye además campañas de concienciación tanto para los ciudadanos como para los trabajadores del sector del ocio en cuanto a contaminación acústica, distribución de información y material promocional contra el ruido, conformación de una mesa de sensibilización integrada por el Ayuntamiento, empresarios hosteleros y vecinos, un sello de calidad para los establecimientos que cumplan con la normativa, y el fomento del uso de sensores de medición en terrazas y espacios públicos.