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«No se trata de cambiar tradiciones, sino de mejorarlas»
Un grupo de personas confía en que la manifestación realizada este Martes Santo frente a la ermita de la Sangre de Sagunto sea la última. En el exterior de la sede de la Cofradía de la Puríssima Sang del Nostre Senyor Jesucrist, los asistentes llevaron a cabo una protesta para reclamar un cambio que consideran necesario: la inclusión de mujeres en la cofradía.
Recordaron que por cuarto año consecutivo se reunieron en la plaza de la ermita para manifestar su deseo de que la Semana Santa se celebre como una fiesta igualitaria, en la que todos puedan participar con los mismos derechos y obligaciones, y que sirva como un vínculo de unión y no de separación por género.
Los manifestantes declararon que, a lo largo de los siglos, fe y tradición han caminado juntas, pero que esta tradición ha excluido a la mitad de la población. Destacaron que detrás de la mano que sostiene la cruz y reparte caramelos durante la procesión, hay un gran esfuerzo, sustentado por la fe y devoción de abuelas, madres y hermanas que hasta ahora no tienen representación. Ellas solo desean formar parte activa: «Sentimos y vivimos la Semana Santa, hemos crecido con el sonido de cornetas y tambores, el aroma del incienso y la emoción de participar en los rituales, y es hora de clamar: ¡El momento ha llegado!».
Instaron a que Clavarios, Mayorales y Cofrades den un paso adelante y respalden esta causa, demostrando que la fiesta de Semana Santa puede ser inclusiva. Es tiempo, recalcaron, no de cambiar las tradiciones, sino de adaptarlas a una época en la que en los hogares se enseña que todos valen lo mismo, sin importar el género. Desean que desde la Cofradía de la Sangre se apoye esta petición para que el futuro de la cofradía sea igualitario y libre de discriminación.
Quieren que la fiesta sea cada vez más rica en sentimientos, espiritualidad y diversidad, ya que eso contribuirá a mejorar la comunidad y a avanzar hacia un futuro donde todos sean iguales: «¡Amigos y amigas, el momento es ahora!».
Los asistentes a la protesta de 2025 también contaron con el respaldo de una reciente sentencia del Tribunal Constitucional, que reconoció que una mujer canaria sufrió una violación de sus derechos fundamentales en una situación similar.