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Vecinos del Cabanyal estallan contra los eventos ruidosos en los solares junto a la playa
Residentes y hosteleros reclaman viviendas, descanso y un uso urbano sostenible del entorno del paseo de Neptuno
Entradilla: El malestar vecinal en el Cabanyal-Canyamelar vuelve a aflorar con fuerza. Los solares situados entre las calles Eugenia Viñes y Marcos Sopena, a escasos metros del paseo marítimo, se han convertido en una explanada habitual de eventos multitudinarios que, según denuncian los residentes, hacen imposible el descanso, colapsan el tráfico y degradan la convivencia.
Una explanada convertida en recinto permanente de fiestas
En los terrenos donde estaba prevista la construcción de viviendas libres y dotacionales, siguen sin iniciarse las obras urbanísticas mientras se encadenan celebraciones de todo tipo: festivales gastronómicos, ferias temáticas, fiestas musicales y eventos de gran afluencia, todos ellos con autorización municipal.
Para los vecinos, el problema no es puntual, sino estructural. La frecuencia de los eventos, especialmente desde la primavera hasta final del verano, ha convertido la zona en un foco constante de ruido y molestias.
Ruidos nocturnos y falta de control
Los residentes aseguran que en muchos casos se superan ampliamente los niveles acústicos permitidos. Denuncian que, a diferencia de otros eventos tradicionales como las Fallas, no se percibe una vigilancia efectiva ni mediciones de ruido que deriven en sanciones.
Aunque los eventos finalicen dentro del horario autorizado, el problema se prolonga durante la noche con concentraciones de personas, música, botellón y comportamientos incívicos que afectan directamente a las viviendas colindantes.
Colapso del tráfico y aparición de gorrillas
Otro de los grandes focos de conflicto es el tráfico. La llegada masiva de vehículos convierte cada evento en una invasión de coches que ocupan aceras, calles peatonales y plazas. Los residentes aseguran que les resulta imposible aparcar en su propio barrio.
A esta situación se suma la presencia habitual de gorrillas, lo que genera una sensación de inseguridad y obliga a muchos vecinos a pagar para evitar daños en sus vehículos.
Críticas desde el sector hostelero
El malestar no es exclusivo de los residentes. Desde establecimientos del paseo de Neptuno también alertan de las consecuencias negativas de este modelo de eventos: suciedad, problemas de tráfico, uso de la vía pública como baño improvisado y deterioro de la imagen de la zona.
Hosteleros y asociaciones vecinales han anunciado la presentación conjunta de escritos al Ayuntamiento para reclamar un replanteamiento del uso de estos solares y el traslado de los eventos a otros puntos de la ciudad.
Viviendas pendientes y promesas sin ejecutar
Tanto vecinos como empresarios recuerdan que el Plan Especial del Cabanyal (PEC) contempla la construcción de viviendas libres y sociales en esta explanada, así como la peatonalización del paseo de Neptuno. Sin embargo, denuncian que estas actuaciones siguen sin materializarse.
Desde el Ayuntamiento se ha señalado que la empresa municipal Aumsa ha reservado una partida para licitar la redacción del nuevo Plan de Actuación Integrada, después de que el proyecto anterior fuera descartado, como paso previo al desarrollo urbanístico.
Calles peatonales convertidas en aparcamientos
La asociación vecinal del Cabanyal-Canyamelar también denuncia que muchas de las calles recientemente peatonalizadas se utilizan de forma habitual como aparcamiento, tanto por clientes de restaurantes como por turistas alojados en apartamentos turísticos.
Los vecinos reclaman la implantación urgente de zonas de estacionamiento regulado para residentes y la construcción de aparcamientos en altura, soluciones ya previstas en el Plan Especial del barrio.
“No podemos ser siempre los mismos los que paguemos las consecuencias”
El sentimiento generalizado entre los residentes es de hartazgo. Reclaman un reparto equilibrado de los eventos por toda la ciudad y un modelo que compatibilice turismo, economía y derecho al descanso.
“Valencia es muy grande. No puede ser que siempre seamos los mismos barrios los que soportemos el ruido, el tráfico y la degradación”, resumen desde el movimiento vecinal.
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