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La Federación de Vecinos busca desbloquear la implantación de la Zona de Bajas Emisiones
La Federación de Asociaciones de Vecinos de València ha solicitado formalmente una reunión con la alcaldesa María José Catalá para reactivar el proceso de creación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE). Esta medida, obligatoria en ciudades de más de 50.000 habitantes según la normativa europea, permanece estancada en la capital del Turia, despertando preocupación entre colectivos ciudadanos comprometidos con la sostenibilidad y la calidad del aire.
La propuesta vecinal no solo busca retomar la planificación de la ZBE, sino también garantizar que su diseño y ejecución cuenten con la participación activa de los residentes, asegurando una implementación efectiva y equitativa.
¿Qué es una Zona de Bajas Emisiones (ZBE)?
Las Zonas de Bajas Emisiones son áreas urbanas en las que se restringe el acceso a vehículos contaminantes con el objetivo de mejorar la calidad del aire y reducir las emisiones procedentes del tráfico rodado. Esta medida busca favorecer una ciudad más saludable, sostenible y habitable.
En el caso de València, la implementación de la ZBE ha sido un punto clave dentro de las políticas de movilidad y medio ambiente. Sin embargo, tras el cambio de gobierno municipal, el proceso ha sufrido una paralización, lo cual ha generado inquietud en diversos sectores sociales.
Bases de la normativa nacional y europea
La Ley de Cambio Climático y Transición Energética obliga a los municipios con más de 50.000 habitantes a establecer una ZBE antes de finalizar 2023. Este mandato se enmarca en los objetivos de reducción de emisiones de la Unión Europea, de cara al cumplimiento del Acuerdo de París y los compromisos de neutralidad climática para 2050.
- Mejorar la calidad del aire en entornos urbanos
- Reducir el uso de vehículos contaminantes
- Impulsar medios de transporte sostenibles
- Proteger la salud pública
Iniciativa vecinal para reactivar el proyecto
Frente al bloqueo de la ZBE en València, la federación vecinal ha decidido actuar con firmeza. En una carta dirigida a la alcaldesa, han expresado su preocupación ante la falta de avances y han pedido agendar una reunión de trabajo que permita reactivar el proyecto con carácter prioritario.
María José Broseta, presidenta de la Federación, ha señalado que el actual gobierno local no ha convocado al Consejo Ciudadano de Movilidad desde su toma de posesión, lo que impide que se conozcan los planes reales en materia de movilidad y sostenibilidad urbana.
Demandas clave del movimiento vecinal
- Reactivar los órganos de participación ciudadana sobre movilidad
- Garantizar la ejecución efectiva de la ZBE dentro del plazo legal
- Asegurar una planificación transparente y participativa
- Fomentar alternativas al coche privado para toda la ciudadanía
Los vecinos consideran que la ZBE no debe convertirse en un campo de batalla política, sino en un paso adelante hacia una ciudad más comprometida con la salud de sus habitantes y con el futuro ambiental del planeta.
Impactos positivos de la ZBE en València
La instauración de una Zona de Bajas Emisiones en València puede representar una oportunidad transformadora en múltiples dimensiones urbanas. Experiencias en otras ciudades europeas como Barcelona, Madrid, Milán o París demuestran los beneficios tangibles de este tipo de medidas.
Principales beneficios de una ZBE
- Reducción significativa del dióxido de nitrógeno (NO₂), uno de los contaminantes más nocivos para la salud respiratoria
- Menor contaminación acústica al disminuir el tráfico rodado
- Mayor eficacia del transporte público y de la movilidad ciclable
- Recuperación del espacio público para peatones, niños y mayores
- Fomento de hábitos de desplazamiento sostenibles
Según datos de la Organización Mundial de la Salud, las ciudades con más zonas peatonales y menor exposición a contaminantes presentan menores tasas de enfermedades respiratorias y cardiovasculares.
Inseguridad jurídica y retraso institucional
Aunque el anterior equipo de gobierno había dejado diseñados los ejes principales de la futura ZBE de València, el cambio de signo político ha paralizado su desarrollo. Esto no solo supone un retraso estratégico en la lucha contra el cambio climático, sino que coloca a la ciudad en una situación de posible incumplimiento legal.
El Ministerio para la Transición Ecológica ha advertido que aquellas ciudades que no cumplan con la ley podrían enfrentarse a sanciones o incluso a la devolución de fondos europeos destinados a sostenibilidad y movilidad urbana.
Además, la ausencia de un marco regulador claro genera incertidumbre tanto entre los vecinos como entre los sectores económicos afectados, como el comercio local, la logística urbana y el turismo.
Riesgos clave del bloqueo
- Inseguridad jurídica para la administración local y sectores implicados
- Pérdida de fondos europeos vinculados a sostenibilidad
- Desconfianza ciudadana respecto a las políticas ambientales
- Estancamiento de proyectos complementarios de movilidad
Una ciudad comprometida con la sostenibilidad
València ha sido reconocida como una de las ciudades europeas comprometidas con la neutralidad de carbono para 2030 gracias a su participación en la misión europea “Cien ciudades inteligentes y climáticamente neutras”. Sin embargo, para consolidar ese liderazgo, es imprescindible avanzar en políticas estructurales como la ZBE.
Esto incluye:
- Reducir el tráfico en el centro urbano y zonas escolares
- Mejorar la calidad del transporte público y la intermodalidad
- Impulsar plataformas logísticas de última milla sostenibles
- Crear infraestructuras peatonales seguras y accesibles
Sin una ZBE efectiva, la ciudad podría perder esta oportunidad de transformación que no solo afecta al medio ambiente, sino también a la salud, la economía y el bienestar general de sus habitantes.
Participación ciudadana: Clave para el éxito
Uno de los grandes reclamos de la federación vecinal es la necesidad de una participación activa y deliberativa en el diseño definitivo de la Zona de Bajas Emisiones. Consideran que solo un proceso transparente, con consenso político y social, puede garantizar el éxito del proyecto.
El Consejo Ciudadano de Movilidad, como órgano consultivo de referencia en València, es un espacio fundamental para canalizar propuestas, escuchar demandas y explicar con claridad los objetivos y fases del proceso.
Propuestas vecinales para una ZBE eficiente
- Delimitar zonas con criterios ambientales y sociales
- Aplicar una implantación gradual y progresiva
- Ofrecer ayudas y bonificaciones para cambios de vehículo o adaptación del transporte
- Lanzar campañas educativas y de sensibilización ciudadana
Próximos pasos: ¿Qué se espera del Ayuntamiento?
En los próximos días, la respuesta de la alcaldesa María José Catalá marcará el rumbo del debate público sobre la sostenibilidad urbana en València. La federación vecinal espera que el equipo de gobierno muestre voluntad de diálogo y acción, dejando atrás debates estériles y enfocándose en soluciones reales.
Los vecinos recuerdan que el futuro de la ciudad no puede estar condicionado por intereses partidistas, y apelan al consenso institucional para garantizar una planificación ambiciosa, justa y eficaz.
Conclusión: ¿Una oportunidad para liderar el cambio urbano?
La Zona de Bajas Emisiones en València no es solo una obligación legal: es una oportunidad transformadora para construir una ciudad más saludable, resiliente y moderna. La participación ciudadana, la transparencia institucional y el compromiso político serán claves para que este proyecto avance con éxito.
La iniciativa de la federación vecinal representa un llamado a la acción directa: desbloquear la ZBE es, hoy