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1931. ¿Una falla profética?

Falla Mercat de Colón, 1931. A. P. R. S.

Falla Mercat de Colón, 1931. A. P. R. S.

1931. En las fallas de ese año apareció una figura colocada en la plaza de la Virgen de la Paz, en la misma esquina de la iglesia de Santa Catalina, placita donde también desembocaban las calles de Tapinería, Zapatería de los Niños y Platerías, junto a la plaza de las Hierbas.

La imagen representaba una valenciana embarazada, llena de simbolismo y profecía, se podía considerar una especie de falla colgante, de autores anónimos.

La imagen representaba una valenciana embarazada, llena de simbolismo y profecía, se podía considerar una especie de falla colgante, de autores anónimos. Estaba pintada con perfección artística, por lo que debió ser realizada por algún artista bien conocido de la ciudad. Llamó poderosamente la atención entre los ciudadanos quienes vertían opiniones para todos los gustos. Indudablemente la crítica se centraba en la inquietud política que se vivía en la ciudad y vaticinaba unos hechos ocurridos el 14 de abril que, como es muy conocido, tuvieron gran trascendencia histórica, las Elecciones Generales en España y la consiguiente irrupción de la II República.

1931. Falla profética. A. P. R. S.

1931. Falla profética. A. P. R. S.

La “falla” estaba llena de intención. El embarazo de la labradora representaba que algo se estaba gestando, que algo nuevo iba a nacer

La “falla” estaba llena de intención. El embarazo de la labradora representaba que algo se estaba gestando, que algo nuevo iba a nacer –o renacer- de las cenizas de aquella nación que vivía una situación política de luchas continuas entre las distintas posiciones de izquierdas y derechas.

La artística labradora sostenía una banderola con el título de La Reina de la Multiplicasió

Ninots de falla,1931. A. P. R. S.

Ninots de falla,1931. A. P. R. S.

Pero la imagen tiene mucho más simbolismo. Podemos ver dos señales de tráfico que indican dos flechas de dirección obligatoria, tanto a la izquierda como a la derecha. También los carteles pegados en la pared junto a la figura, aunque poco legibles, indican alusión e ilusión por los cambios. La artística labradora sostenía una banderola con el título de La Reina de la Multiplicasió, relativo a todas las opciones políticas que flameaban en el ambiente con dosis de incertidumbre.

Esta “falla” y su casi desconocida noticia, fue recogida en un artículo de la revista Pensat y Fet de 1932 añadiendo una curiosa anécdota protagonizada por una mujer mayor que por allí pasaba. Preguntaba ¿qué quería decir aquella falla? Le contestaron: ¡Es la Dama d’Elx d’esta placeta! La anciana replicó: ¿La Dama dels elx? ¡si diguera la dama dels alls! Todos soltaron una carcajada.

Ese año se plantaron 78 fallas -sin contar la que nos ocupa- y el entonces Comité Central Fallero eligió a Ángeles Algarra como Fallera Mayor. El día 18 llovió. La artística labradora continuó exhibiendo su franca y pícara sonrisa. Su embarazo todo un símbolo profético más allá del carácter fallero. ¿La quemarían?

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2 Responses to "1931. ¿Una falla profética?"

  1. Javier Luna  11 de marzo de 2015 at 07:10

    Rafael Solaz, en fechas previas a la vorágine fallera, nos sorpende con un artículo curioso y documentado que nos hace ver que las Fallas de Valencia no sólo cuentan con las características ya conocidas de monumentalidad, arte, ingenio, gracia, etc sino también con la capacidad profética o, dicho de otro modo, de predecir hechos como los referenciados con una admirable y sutil dosis de inteligencia para encontrar un nada fácil equilibrio valorativo y/o crítico en aquéllos momentos.

    El ambiente festivo y fallero nos está ya envolviendo y subyugando, pero 2015 para los valencianos que amamos las Fallas es el año en el que la “UNESCO” puede y debe declararlas “PATRIMONIO CULTURAL INMATERIAL DE LA HUMANIDAD” y será en Noviembre cuando ello ocurra.

    Generalitat, Ayuntamiento y Junta Central Fallera ya presentaron la Candidatura en tal sentido el pasado año. Nosotros, como pueblo amante de la más universal de nuestras Fiestas, hemos de ser concientes de lo que ello implica y hacer una permanente y gozosa reivindicación de lo que nuestras Fallas, por ser de justicia y derecho, sobradamente merecen.

    ¡ QUE TODOS LOS/LAS VALENCIANOS/AS Y QUIENES NOS VISITEN PUEDAN DISFRUTAR GOZOSAMENTE DE UNAS FIESTAS JOSEFINAS ESTUPENDAS EN EL PRESENTE AÑO Y EN LOS VENIDEROS !.

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  2. Julio Cob  11 de marzo de 2015 at 13:07

    Las fallas y su ejemplo representan un canto (y en su más noble acepción), por su forma de efectuar la crítica en su denuncia a la vida política, social y municipal de Valencia, en un contexto tanto local como nacional; tanto en cuanto se realiza de forma satírica, directa y a su vez aceptada por los valencianos sin ningún tipo de aspereza.

    Ya se encargará el fuego purificador de pasar página, pero al mismo tiempo dispuesto para estar al tanto de los avatares que se produzcan para un próximo ejercicio. Y así venciendo toda clase de dificultades que haberlas las ha habido.

    Sin embargo, Rafael Solaz nos traslada a 1931 cuando ya no como crítica sino como premonición, una falla caricaturiza lo que iba a suceder a un mes vista en un concepto no muy al uso por su concreción.

    Rafael Solaz centra y explica la falla, juega con la señales de tráfico que incorpora al monumento con su dosis de realismo.

    Crítica social, tarot, arte e ingenio. Fiesta fallera aceptada con desparpajo en la que pese a las diferencias sociales, en ella no existen ni vencedores ni vencidos.

    Bueno… por unos días al menos. Y ahí está su mérito.

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