En una clara muestra de desacuerdo, el empresario naviero y presidente de la Asociación Valenciana de Empresarios (AVE), Vicente Boluda, ha manifestado su oposición a la propuesta de la alcaldesa de València, María José Catalá, de limitar los megacrueros a partir de 2026. Boluda cuestiona la definición misma de “megacruero” y se pregunta dónde se traza la línea entre los tamaños de los cruceros. En un coloquio con el vicesecretario de Economía del Partido Popular, Juan Bravo, Boluda expresó su rechazo a prohibiciones generales, subrayando la necesidad de medidas más específicas y razonadas.
La Postura de Vicente Boluda
Durante su intervención, Boluda destacó que no le gusta “prohibir nada, y menos en un puerto”. El empresario afirmó que los cruceros actuales son de tamaño similar y que quedan pocos pequeños que no tocan puertos como el de València. “¿Dónde está el límite entre el tamaño de los cruceros?” se preguntó Boluda, añadiendo que antes de imponer prohibiciones, deberían explorarse otras medidas que no restrinjan la actividad empresarial de manera indiscriminada.
Un Debate Necesario
Boluda subrayó que no ha discutido aún el asunto con el gobierno municipal, pero espera que “tendrán alguna explicación”. La discusión sobre la regulación de los cruceros es parte de un debate más amplio sobre el modelo de turismo que València quiere promover. Esta conversación es crucial para asegurar que el desarrollo turístico se gestione de manera sostenible y equilibrada, considerando tanto los beneficios económicos como el impacto en la comunidad local.
La Perspectiva de la CEV
Eva Blasco, presidenta de CEV València, también ha intervenido en el debate, lamentando lo que percibe como “una cierta campaña mediática” que magnifica los problemas del turismo en la región. Blasco destacó que, desde la óptica del sector turístico valenciano, la situación no es tan grave como se presenta. Sin embargo, reconoció que existen incomodidades en comunidades con apartamentos turísticos y que es necesario diferenciar entre casos para limitar la actividad empresarial lo mínimo posible.
Blasco hizo hincapié en que la moratoria planteada por el Ayuntamiento de València para los apartamentos turísticos deberá ser estudiada detalladamente. Además, mencionó la problemática generada por el gobierno anterior al conceder numerosas licencias, un aspecto que también deberá revisarse caso por caso.
Desestacionalización del Turismo
Respecto a la medida anunciada para limitar la llegada de megacrueros en 2026, Blasco subrayó que estos buques “posiblemente” ayudan a desestacionalizar la actividad turística, aportando beneficios en momentos de baja demanda. Afirmó que es necesario mejorar como destino y organizar mejor los flujos turísticos para evitar problemas de saturación y asegurar una experiencia positiva tanto para los turistas como para los residentes.
Un Debate Artificial
Blasco cuestionó la magnitud del debate actual sobre el turismo en València, sugiriendo que se ha generado un debate artificial impulsado por ciertos intereses. “En seis meses hemos pasado de tener una situación turística sostenible a parecer que es insostenible”, lamentó. Según Blasco, es crucial analizar los datos y las realidades del sector turístico con rigor antes de implementar restricciones que podrían tener consecuencias no deseadas.