España es el país de la Unión Europea más afectado por la desertificación. Así lo refleja el último informe de la Comisión Europea, que advierte de que el 53 % del suelo español presenta ya condiciones de desertificación, una consecuencia directa del aumento de las temperaturas, las sequías prolongadas y el cambio climático.
El informe sitúa a España a la cabeza de los países europeos más vulnerables, por delante de Chipre, donde el riesgo afecta al 45 % del territorio, y de Grecia, con un 36 %.

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Más de la mitad del territorio español está afectado
Los datos del estudio muestran un panorama preocupante para el sur de Europa.
España concentra el mayor porcentaje de suelo en riesgo de desertificación del continente, una situación que los expertos relacionan con:
- Las sequías cada vez más frecuentes.
- El aumento de las temperaturas.
- Los incendios forestales.
- La degradación progresiva del suelo.
En conjunto, la Comisión Europea calcula que el 12 % de toda la superficie de la Unión Europea presenta ya condiciones de desertificación.
Un problema que afecta a millones de personas
La superficie afectada en toda Europa equivale aproximadamente al doble del tamaño de Italia.
En esas zonas viven cerca de 42 millones de personas, que ya sufren de forma directa las consecuencias de la escasez de agua, la pérdida de productividad agrícola y el deterioro de los ecosistemas.
El calor extremo también golpea al centro de Europa
Los efectos de la sequía no se limitan al Mediterráneo.
El intenso calor que afecta este verano a numerosos países europeos está provocando importantes problemas en el centro del continente.
Uno de los ejemplos más visibles es el río Danubio, cuyo caudal se encuentra en niveles muy bajos.
Esta situación está obligando a reducir la actividad en diversas infraestructuras estratégicas.
Centrales nucleares y fábricas, afectadas
La disminución del caudal del Danubio ya está teniendo consecuencias económicas e industriales.
Entre ellas destacan:
- La paralización temporal de algunas centrales nucleares.
- La reducción o suspensión de actividad en diversas fábricas.
- Dificultades para la producción de energía y para determinados procesos industriales que dependen del agua del río.
Un desafío creciente para Europa
El informe de la Comisión Europea confirma que la desertificación ya no es un problema exclusivo de regiones áridas, sino un fenómeno que avanza en distintos puntos del continente.
España aparece como el país más expuesto a este proceso, mientras las sucesivas olas de calor y la escasez de precipitaciones incrementan la presión sobre los recursos hídricos, la agricultura y el medio ambiente.