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Sonoridades románticas
La Filarmónica de Londres, bajo la dirección de su director emérito Vladímir Jurowski, ofreció un concierto dominado por la estética romántica. Las obras, en tonalidades menores, nos transportaron al universo sonoro germano de inicios del siglo XIX. El programa comenzó con la obertura de ‘Coriolano’, destacándose la tonalidad de do menor como protagonista, conocida como la tonalidad romántica por excelencia. La ejecución de Jurowski se caracterizó por su claridad, precisión e intensidad, dentro de un academicismo autocomplaciente y clásico.
El ‘Concierto para violín en re menor’ de Schumann fue la siguiente pieza en el programa. Joaquín Guzmán, en sus notas al programa, destacó acertadamente que esta obra está subestimada. A diferencia de los conciertos en re mayor de Beethoven o Brahms, Schumann opta por el modo menor, anticipando a Sibelius, lo que le resta un poco de brillo inicial.
Schumann escribió la parte solista en una tesitura bastante baja, lo que disminuye su espectacularidad. Para defender la pieza, es vital un intérprete con excelente técnica y gran musicalidad, cualidades que Vilde Frang demostró con una interpretación expresiva e intensa. Como bis, Frang interpretó una ‘giga senza basso’ de Antonio Montanari.
En la segunda parte del concierto, se presentó la ‘Sinfonía nº5 en do menor’ de Beethoven. La interpretación de Jurowski y la orquesta siguió los mismos patrones que la obertura inicial, siendo clásica, precisa y brillante, siguiendo la tradición interpretativa. Se redujo el enfoque historicista al uso de trompetas naturales, resultando en una versión impecable pero también previsible y, quizás, algo anticuada. Como despedida, se ofreció la obertura de ‘Las criaturas de Prometeo’ de Beethoven.