El pasado jueves, el Ayuntamiento de Valencia anticipó la conmemoración del centenario de la radio en la ciudad, debido a que la fecha exacta coincide con el Viernes Santo. Este evento se marcó con la colocación de una placa en el Hotel Reina Victoria, donde funcionó la primera emisora de radio con una programación estable en Valencia. Además, en el palacio de Cervelló, se instalará próximamente una exposición que recordará la trayectoria de este medio de comunicación que ha acompañado a los valencianos durante un siglo.
La historia se remonta al 18 de abril de 1925. Esa tarde, importantes autoridades se reunieron en el hotel Reina Victoria. Se instalaron altavoces para que el público pudiera seguir los acontecimientos y, puntualmente a las siete, se escuchó ‘L’entrà de la murta’, la famosa obra del maestro Giner, interpretada por la orquesta de la emisora. Las respuestas a través de llamadas y telegramas no tardaron en llegar, confirmando que Radio-Valencia se escuchaba claramente no solo en la ciudad, sino también más allá de sus fronteras.
En el acto inaugural, el alcalde Luis Oliag, junto con otras autoridades, se dirigieron a los radioescuchas, mostrando la emoción y el escepticismo ante las posibilidades que ofrecía esta nueva tecnología. También resaltaron cómo este nuevo medio trasformaría la comunicación y la interacción social.
Gonzalo Seijes fue el primer locutor de Radio Valencia, con un salario mensual de 200 pesetas.
Destacó también la actuación de Cora Raga, una voz muy apreciada por los valencianos, quien interpretó ‘La florista valenciana’, llenando el ambiente y las ondas con su singular presencia. El tenor Vercher también participó, junto al orfeón del Micalet, en una versión histórica del Himno de la Exposición de Serrano y Thous.
Inicialmente, la programación de Radio Valencia se limitó a breves segmentos vespertinos, a los cuales se añadieron emisiones nocturnas y eventualmente más horas durante el día. La sencillez caracterizaba la programación, basada en lecturas al micrófono y actuaciones en directo, debido a la falta de tecnología como el magnetófono.
Aunque Madrid y Barcelona ya contaban con emisoras desde 1924, Valencia tuvo que esperar hasta 1925. La emisora del hotel Reina Victoria surgió de la iniciativa de un grupo de inversores que fundaron la Sociedad Anónima de Radiodifusión en Barcelona. Aunque otro intento similar en el Palace Hotel de la calle de la Paz no prosperó, la emisora del hotel Reina Victoria se consolidó, con una potencia de un kilovatio.
El estudio de la emisora, bien decorado, permitía la manipulación de líneas desde teatros y salas de concierto, un avance notable para la época. Las primeras fuentes de ingresos de la emisora fueron la publicidad y los abonados, quienes recibían una revista semanal con la programación.
Con el tiempo, los receptores mejoraron significativamente, incrementando la calidad de la sintonía y facilitando el acceso a las emisiones internacionales. Hacia 1930, los receptores se simplificaron a dos mandos, marcando un avance considerable en la tecnología de la radio.