13 de abril de 2025
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La Dana Desafía a los Bomberos en la Batalla Contra los Incendios en Valencia

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La gota fría extrema la lucha contra los incendios

El agua ideal para ablandar garbanzos proviene de la fuente de la Alhóndiga de Chiva, según afirmaban aquellos que solían visitarla, aunque ahora el acceso está restringido. Este era un lugar frecuentado por locales, turistas, senderistas y ciclistas. Antes del 29 de octubre, fecha en que ocurrió la gota fría, se podía llegar en coche hasta allí, a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar y al pie del Monte Gordo (o Pico Hierbas). Actualmente, el acceso a través del camino tradicional de la sierra de Chiva, que corre paralelo al barranco Grande —uno de los importantes cauces que alimentó al Poyo durante la crecida—, es imposible. Este barranco devastó montañas y eliminó los accesos a la sierra.

Durante seis meses, aproximadamente 6.000 hectáreas del Parque Natural Municipal de la sierra de Chiva, el más extenso de la región, han estado expuestas sin protección ante los riesgos de incendio, una amenaza para uno de los principales pulmones de la provincia de Valencia, previamente afectado por incendios devastadores en los años 90 y principios de 2000. Ahora, después de dos décadas de recuperación, el área vuelve a estar en peligro debido al deterioro de sus accesos. Recientemente, brigadas de Tragsa han comenzado trabajos intensos para habilitar caminos que faciliten la llegada de equipos terrestres en caso de incendio. Las autoridades locales y colectivos a cargo de la recuperación de la sierra se sorprendieron al encontrarse con la maquinaria pesada trabajando de manera continua en el corazón de la sierra de Chiva.

Ernesto Navarro, alcalde de Chiva, expresó: “Estábamos muy preocupados. Los caminos de la sierra están muy dañados, con cortes por rotura o desprendimientos, y temíamos que se estuviera reaccionando tarde ante una situación que podría ser grave en los meses de calor”. La vasta área boscosa estaba vulnerable frente a posibles pirómanos, lo que urgió acelerar los trabajos para asegurar los accesos.

Vicente Serena, presidente de la Plataforma en Defensa de la Sierra de Chiva, alertó sobre el riesgo irreversible en caso de un gran incendio. Las lluvias han aumentado la masa forestal —los riachuelos y las pozas llenas son ahora comunes—, lo que sumado a las dificultades de acceso a ciertas áreas, eleva significativamente el riesgo. Serena mencionó un rescate reciente llevado a cabo por helicóptero debido a la inaccesibilidad por tierra. Tras conocer el inicio de estas obras preventivas, Serena se trasladó al lugar para evaluar la situación en el terreno. El objetivo de la primera fase es habilitar un camino de acceso en caso de incendio, aunque es necesario un plan definitivo que asegure la llegada segura de equipos de extinción a las áreas más escarpadas, inaccesibles por aire.

“Han reconstruido caminos utilizando los sedimentos del barranco, como en la curva antes de la cuesta del Tendero, y han tenido que emplear tierra de algunos campos para restablecer el camino, como el de antes del Enebro”, informa Serena, preocupado por la carencia de proyectos en una región devastada por las aguas. La medida es provisional, a la espera de que una nueva crecida no vuelva a inutilizar las rutas recién abiertas.

Actualmente, solo hay dos accesos seguros a las cumbres de Chiva —Cuco, Oratillos, Alhóndiga y Marjana—. Un acceso es por la carretera de Gestalgar, desviándose por el camino del Campillo, una ruta larga en la que se perdería tiempo ante una emergencia en Oratillos, por ejemplo. El otro acceso es por Siete Aguas, aunque también implica una larga vuelta hasta Marjana, desde donde se debe evaluar el riesgo de incendio.

Aunque los medios aéreos pueden cubrir la zona, los barrancos solo son accesibles a pie. En las noches, las brigadas forestales encontrarían restricciones severas sin accesos directos. “El paisaje ha cambiado, con cauces sin tierra y alteraciones de las corrientes”, comentó Serena semanas atrás, llamando a la acción para evitar que una nueva tragedia se sume a los efectos devastadores de la gota fría y el fuego. “El monte de Chiva está al borde de la irrecuperabilidad si sufre otro desastre”, añadió.

La sierra ya ha sufrido incendios devastadores en las décadas pasadas. En 1991, un incendio masivo calcinó más de 3.500 hectáreas, afectando gravemente su vegetación. Los incendios de 1993, 1994 y de nuevo en 2000 destacaron como recordatorios de su vulnerabilidad. La recuperación de este paraje ha requerido grandes esfuerzos, especialmente por parte de los residentes, quienes frustraron una propuesta de construcción de una planta fotovoltaica sobre 400 hectáreas de monte bajo.

Tras la gota fría, cazadores han trabajado en restaurar parte del acceso a la sierra por la Serretilla. Mientras se restaura el acceso a la fuente del Enebro, otras áreas como la Nevera y la Umbría necesitan reparaciones urgentes para garantizar seguridad frente a posibles incendios. El Ayuntamiento, con la responsabilidad de restaurar los caminos, no pudo afrontar los daños sin maquinaria pesada, por lo que Tragsa asumió el proyecto.

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