La Guardia Civil y los inspectores de Pesca Marítima de la subdelegación del Gobierno en Alicante llevaron a cabo una operación conjunta para detectar e intervenir una embarcación implicada en la pesca ilegal de pulpo en la bahía de Santa Pola, Alicante. La actuación se efectuó el pasado 5 de febrero tras observarse desde la costa que una embarcación semirrígida, con dos personas a bordo, una de ellas con traje de buceo, utilizaba tuberías como trampas en el fondo marino.
La operación contó con el apoyo del Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) y el Servicio Marítimo Provincial, quienes interceptaron la embarcación, identificaron a los ocupantes y revisaron su carga, encontrando cubetas, herramientas y una botella de hipoclorito de sodio. Durante la intervención se recuperó una trampa ilegal, y posteriormente, el GEAS realizó un rastreo detallado del área, descubriendo e incautando ocho trampas caseras de PVC. En cuatro de ellas se hallaron pulpos vivos que fueron devueltos al mar. Estas trampas carecían de identificación conforme a la normativa, que exige la marcación adecuada con el nombre y matrícula de la embarcación.
Los agentes incautaron el material ilegal y procesaron las propuestas de sanción pertinentes. El uso de trampas ilegales representa una amenaza significativa para la sostenibilidad marina, capturando especies protegidas y ejemplares juveniles por debajo del peso reglamentario de un kilogramo. Además, esta actividad perjudica a los pescadores profesionales al introducir capturas en canales ilegales, que a menudo terminan en hostelería sin garantías sanitarias.
La Guardia Civil ha señalado que la pesca furtiva es una infracción grave según la Ley de Pesca Marítima y puede ser sancionada con multas de entre 601 y 60.000 euros.