RSS de noticias de Valencia
El Miguelete, una papelería emblemática de la era analógica en Valencia
El Miguelete fue una papelería que destacó como pionera en la venta de souvenirs en Valencia. Inocentes recordatorios de Primera Comunión, festivas invitaciones de boda, tarjetas de Bautismo y estampas con ribetes negros para preservar la memoria de los que parten, eran parte de los productos que ofrecía. Además, contaba con estilográficas Inoxcrom y Parker, papel de calco Kores, postales de Valencia antes de que Santiago Calatrava rediseñara su límite este, el mítico Calendario Zaragozano, y el dietario de taco del Sagrado Corazón.
Ubicada frente al icónico campanario de la Catedral de Valencia, El Miguelete fue uno de los primeros establecimientos en introducir los souvenirs en la ciudad. En un recorrido por el local, Inma Peris Alcobendas, la última propietaria, recuerda haber tomado las riendas del negocio en 1971, aunque la tienda ya funcionaba desde la década de 1940. Fue su padre quien la puso a cargo del negocio para que aprendiera el oficio. Inma moldeó el establecimiento a su visión hasta que cerró en 1985, atesorando gratos recuerdos de esa etapa.
El mostrador de madera y cristal que caracterizaba a la papelería aún existe, restaurado y ahora ubicado en una tienda de pelucas en la esquina de María Cristina con San Vicente. La papelería no era un establecimiento típico dedicado a material escolar. Atraía a una clientela variada que incluía profesionales de diversos sectores y miembros del clero, como sacerdotes y canónigos. Inma también recuerda a las clavariesas que compraban estampas religiosas para sus eventos, encargos que eran gestionados a través de una imprenta que servía los pedidos.
El stock de la tienda incluía bolígrafos, rotuladores, libretas, papel de calco y recambios para bolígrafos Inoxcrom. Las plumas estilográficas Inoxcrom, Parker y Swan, junto con carretes de fotografía y souvenirs, completaban la oferta. La tienda fue una de las primeras en vender souvenirs en la ciudad, satisfaciendo así a los turistas que buscaban recuerdos de su visita a Valencia.
El Calendario Zaragozano era uno de los artículos más vendidos, con entre quinientas y seiscientas unidades anuales. Los productos religiosos, como las estampas devocionales de la Virgen de los Desamparados, también gozaban de gran popularidad. A lo largo de los años, Inma trabajó con varias dependientas que recuerda con cariño y que, de no ser por el cierre del negocio, habría seguido manteniendo.
El Miguelete no solo proveyó de bolígrafos y papel a la comunidad valenciana, sino que también formó parte de la historia local, imprimiendo su relato en el tejido comercial de la ciudad.