La ola de calor sigue golpeando con fuerza a la Comunitat Valenciana y mantiene este miércoles a 422 municipios bajo riesgo para la salud debido a las elevadas temperaturas. La Generalitat ha activado avisos sanitarios en gran parte del territorio ante un episodio que ya ha dejado víctimas mortales y registros históricos de temperatura.
En total, 348 municipios se encuentran en nivel rojo de riesgo alto, mientras que otros 74 permanecen en nivel naranja o de riesgo medio, según el último informe elaborado por la Conselleria de Sanidad.
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Más de cuatrocientos municipios bajo vigilancia sanitaria
La situación afecta prácticamente a toda la Comunitat Valenciana, aunque existen diferencias según las zonas geográficas y la intensidad prevista del calor.
Las áreas con riesgo alto para la salud se concentran principalmente en:
- El interior de la provincia de Castellón.
- El sur de la provincia de Valencia.
- El litoral y el sur de Alicante.
Mientras tanto, el litoral castellonense y parte del interior alicantino permanecen bajo niveles de riesgo moderado.
Las autoridades sanitarias recuerdan que estos avisos no responden únicamente a la temperatura máxima prevista, sino también a la duración del episodio y al impacto acumulado del calor sobre la población.
Temperaturas cercanas a los 42 grados
La situación coincide con los avisos activados por la Agencia Estatal de Meteorología.
Durante la jornada se esperan máximas de:
- Hasta 42 grados en el litoral sur de Valencia.
- Entre 39 y 41 grados en amplias zonas de Alicante.
- Más de 36 grados en buena parte del resto del territorio valenciano.
Municipios como Xàtiva, Ontinyent, Canals, Rafelguaraf o Sumacàrcer llevan varios días consecutivos superando ampliamente los 40 grados.
La ola de calor se prolongará varios días más
El Centro de Coordinación de Emergencias de la Generalitat mantiene la previsión de que el episodio continúe, al menos, hasta este jueves.
La persistencia del calor es precisamente uno de los factores que más preocupa a los expertos sanitarios, ya que impide la recuperación del organismo durante la noche y aumenta el riesgo de golpes de calor, deshidratación y agravamiento de enfermedades previas.
Las noches tropicales y ecuatoriales, con mínimas superiores a los 25 grados en muchas localidades, están dificultando especialmente el descanso de la población.
Máximo riesgo de incendios forestales
La situación meteorológica también ha obligado a activar el nivel 3 de preemergencia por riesgo de incendios forestales en toda la Comunitat Valenciana.
Entre las medidas adoptadas figuran:
- Restricciones de acceso a determinadas zonas forestales.
- Prohibición del uso del fuego.
- Limitaciones a la circulación por pistas forestales.
- Refuerzo de la vigilancia en espacios naturales protegidos.
Las altas temperaturas, la baja humedad y el viento convierten cualquier descuido en un posible incendio de grandes dimensiones.
Los colectivos más vulnerables
La Conselleria de Sanidad insiste en extremar las precauciones especialmente entre los grupos más sensibles al calor:
- Personas mayores de 65 años.
- Niños menores de cuatro años.
- Mujeres embarazadas.
- Personas con enfermedades cardiovasculares o respiratorias.
- Trabajadores expuestos al exterior.
- Personas dependientes o con movilidad reducida.
Precisamente este verano ya se han registrado varios fallecimientos relacionados con las altas temperaturas en la Comunitat Valenciana.
Las recomendaciones para evitar golpes de calor
Ante la situación, las autoridades sanitarias recomiendan:
- Beber agua frecuentemente aunque no exista sensación de sed.
- Evitar salir entre las 12:00 y las 18:00 horas.
- Permanecer en lugares frescos o climatizados.
- Utilizar ropa ligera y colores claros.
- Protegerse del sol con gorra y crema solar.
- Reducir el ejercicio físico intenso al aire libre.
- Vigilar especialmente a familiares mayores o dependientes.
Un verano que ya es histórico
La actual ola de calor está dejando registros sin precedentes en muchos municipios valencianos y ya se perfila como uno de los episodios más intensos de las últimas décadas.
El calor extremo ha dejado de ser un fenómeno puntual para convertirse en uno de los principales riesgos para la salud pública durante el verano mediterráneo.