El camping Malvarrosa de Sagunto, gestionado por Paula Kopetz, enfrenta una situación crítica debido a una significativa reducción en sus ingresos, que se han visto reducidos a la mitad en el último año. Ubicado en la playa de Corinto, este establecimiento familiar, con más de 40 años de historia, destaca por su cercanía al mar, pero esta ventaja se ha convertido en un problema. Un escalón de hasta dos metros de altura se interpone entre los bañistas y el Mediterráneo, lo que pone en riesgo a personas mayores, niños y aquellos con movilidad reducida.
Las lluvias de marzo han agravado la situación sin ofrecer mejoras visibles, y los esfuerzos actuales claman por un plan de actuación urgente. Kopetz señala una merma en las reservas, tanto en el camping como en los apartamentos adyacentes. Aunque las reservas de última hora generan un leve optimismo, no logran ocultar el problema que parece no tener solución a corto plazo.
Kopetz también cuestiona la legalidad de las obras realizadas entre 2020 y 2021. Según explica, una empresa desaparecida se llevó materiales que empeoraron la situación, y la construcción de un espigón agrava la erosión en la playa. Los terrenos del camping fueron adquiridos en la década de 1980 por los abuelos de Kopetz, de origen alemán, quienes desarrollaron el proyecto turístico. Hoy, la conservación del entorno preocupa a todos los propietarios del área.
En el pleno municipal de Sagunto, los vecinos expresaron al alcalde Darío Moreno su preocupación por el deterioro de las playas. Amparo Peris, una de las vecinas, demandó compromisos reales, medidas urgentes y comunicación efectiva con las autoridades para detener el progresivo deterioro de la costa.