Psicopedagogos de Rubio advierten que la exposición excesiva a las redes sociales y el abandono de la escritura a mano están afectando a los adolescentes.
Las pruebas de acceso a la universidad (PAU) en Valencia ahora incluyen un criterio de corrección uniforme que evalúa ortografía, gramática y coherencia textual de manera específica y cuantificable en todos los ejercicios de redacción. Los errores pueden restar hasta un 10% del puntaje en cualquier trabajo escrito y hasta un 20% en los exámenes de lengua.
La editorial Rubio, conocida por sus materiales didácticos para mejorar competencias básicas como la escritura, ha identificado errores ortográficos comunes que podrían afectar el resultado en estas evaluaciones.
Entre unos ejemplos se encuentran:
– “A ver” y “haber”: Aunque suenan similares, tienen significados diferentes. La expresión “a ver” se utiliza para expresar intención de ver o comprobar, mientras que “haber” indica existencia.
– “Hay”, “ahí” y “ay”: “Hay” se refiere a existencia, “ahí” indica un lugar, y “ay” expresa emociones.
– El verbo “echar” se escribe siempre sin ‘h’, un error comúnmente observado.
– El gerundio del verbo “ir” es “yendo”, no “llendo”.
– Diferenciar entre “valla”, una cerca, y “vaya”, ya sea del verbo ir o como exclamación.
– Las distintas formas de “porque”: “porque” para expresar causa, “por qué” en preguntas, “el porqué” como sustantivo y “por que” en construcciones más complejas.
– “Halla”, “haya”, “allá” y “aya”: correctos usos de cada uno.
– “Si no” se usa para condiciones (separado), y “sino” para contraponer (junto).
En el contexto de un mundo digitalizado, donde predomina el uso de mensajes abreviados y emojis, la ortografía ha perdido su protagonismo, afectando la capacidad para organizar ideas y escribir con seguridad. Según psicopedagogos, cada vez se escribe menos a mano y se depende más de correctores automáticos, lo que influye negativamente en el uso del lenguaje.
Una reciente prueba del Centro de Investigación Nebrija en Cognición (CINC) reveló que los menores de 20 años tienen un nivel ortográfico inferior al de los adultos mayores de 50 años. Los expertos sugieren recuperar la escritura a mano para mejorar la atención, memoria y detección de errores. También es fundamental equilibrar el uso de tecnología con actividades manuales para fomentar la reflexión y corrección lingüística.
Fomentar la lectura regular y variada también es clave, ya que los buenos escritores suelen ser grandes lectores, lo que enriquece el vocabulario y muestra diferentes estilos narrativos, adaptándose a cada etapa educativa y necesidad.