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Desolación en la playa de La Garrofera de El Saler: la dana deja un paisaje de cañas y árboles caídos
La playa de La Garrofera en El Saler, Valencia, ha quedado cubierta de cañas y troncos tras el paso de la dana y el temporal del pasado octubre. Un habitual de este rincón del litoral valenciano tuvo la desafortunada experiencia de encontrar ayer la playa repleta de desechos, como restos de cañas amontonadas en la línea de dunas y grandes troncos sobre la arena, sugiriendo una necesaria limpieza para evitar percances.
El Ayuntamiento de Valencia ha explicado que el movimiento del aire y las corrientes de agua han modificado la estructura de las dunas, dejando al descubierto estos restos que fueron arrastrados al mar durante la riada de octubre de 2024. Un recorrido por el área revela numerosos depósitos de cañas, visibles a lo largo de la línea de dunas, aunque limitados por un cordón.
Retirar estos restos no es sencillo debido a su ubicación dentro del Parque Natural de La Albufera. Según el Ayuntamiento, cualquier actuación en la zona requiere una declaración de urgencia por parte de la concejalía de Devesa Albufera. Además, la actual temporada de anidamiento del Chorlitejo patinegro, una especie protegida, imposibilita cualquier intervención inmediata.
El estado de la playa ha generado malestar entre vecinos y veraneantes. Aparte de los puntos críticos con mayores concentraciones de cañas y troncos, residentes locales han manifestado su preocupación por la cantidad de desechos encontrados en la arena. “El otro día me pinché con una caña”, relató Juan Carlos, un bañista afectado, mientras Lola Poveda describió el área como “muy descuidada”. Victoria Molina y Raquel Cercós corroboraron estos testimonios, destacando la presencia de restos pequeños incrustados en la arena.
La necesidad de una limpieza profunda es evidente, pero las restricciones para llevarla a cabo son también claras. A principios de junio, el problema ya se había manifestado en la cercana playa de El Perellonet, donde el Ayuntamiento de Valencia instaló placas informativas que aconsejaban a los bañistas no caminar descalzos debido a posibles astillas en la arena. Este domingo se cumplen ocho meses desde la riada del 29 de octubre de 2024, y las playas de la ciudad aún padecen sus efectos.