Valencia, 1 de julio.
Un experto destaca la falta de inversión en infraestructuras hidráulicas veinte años antes de la dana: “Sin apoyo político, la Confederación Hidrográfica del Júcar puede hacer poco”.
Federico Bonet, exdecano del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos en la Comunitat Valenciana, ha señalado en la comisión de investigación de la dana en Les Corts que la falta de inversión en obras hidráulicas desde hace dos décadas contribuyó a la catástrofe que afectó a la provincia de Valencia, provocando la muerte de 228 personas el 29 de octubre pasado.
Bonet enfatizó que los recursos de la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ) son insuficientes para acometer grandes infraestructuras hidráulicas, habitualmente promovidas por el Ministerio, declaradas de interés general y financiadas por los Presupuestos Generales aprobados en las Cortes. “Sin ese impulso político, la Confederación poco puede hacer”, subrayó durante su intervención, acompañada por la participación de ingenieros y un arquitecto urbanista.
Consultado sobre el rol de la CHJ durante la dana, Bonet abordó la necesidad de proyectos hidráulicos, la alerta a la población en emergencias, el cambio climático y los planes de reconstrucción. Explicó que la CHJ identifica puntos problemáticos y propone soluciones mediante su Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH), operativo desde la pantanada de Tous en 1982, lo cual permite prever situaciones y emitir avisos.
Pese a que los puntos de riesgo están “perfectamente identificados” y se extienden más allá del barranco del Poyo, en la demarcación del Júcar hay limitada capacidad para tomar decisiones debido a sus características, distintas a las de otras áreas, como la del Ebro.
Bonet lamentó que España, siendo “una potencia” en obras hidráulicas en el siglo pasado, haya dejado de realizarlas en los últimos 20 años, atribuyendo esta tendencia a un cambio de mentalidad que valora la amabilidad con la naturaleza por encima de las tradicionales construcciones de hormigón. Expresó preocupación por la no ejecución de la segunda fase de obras en el barranco del Poyo, diseñada en 2006 y aprobada ambientalmente en 2011.
El experto hizo hincapié en la necesidad de redimensionar las obras hidráulicas, dado el impacto del cambio climático en las inundaciones y sequías, y en mejorar la coordinación urbana metropolitana.
En cuanto a las alertas a la población, Bonet reconoció que “todo ayuda” pero criticó la eficacia del ES-Alert durante la dana, sugiriendo alternativas para dar avisos más eficientes, destacando la urgencia de coordinar a los organismos del Cecopi.
Sobre el Plan de la Generalitat, Pla Endavant, Bonet opinó que es un ejercicio de planificación positivo, pero que debe traducirse en un presupuesto concreto para asegurar la ejecución de las necesarias obras.
Por otro lado, Javier Machí, decano de la Demarcación del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, abogó por reformar la Ley de Aguas de 2001 para priorizar la protección de vidas humanas además del medioambiente. También instó al Gobierno y a la Generalitat a definir urgentemente fechas e inversiones para las reconstrucciones pendientes tras la dana.