La Generalitat Valenciana y la empresa S2GRUPO han firmado un acuerdo para impulsar un laboratorio de ciberseguridad dirigido al sector aeroespacial, lo que ayudará a establecer a la Comunitat Valenciana como un referente en ciberseguridad industrial. La Administración autonómica planea respaldar a la empresa mediante un plan de inversiones para crear un centro de excelencia en ciberseguridad y desarrollar el proyecto denominado ‘Cicerón’.
El acuerdo fue suscrito el lunes por Carlos Mazón, ‘president’ de la Generalitat, y José Rosell, CEO de S2 Grupo, tras una visita a las instalaciones de la compañía en Valencia. En el acto también estuvieron presentes Francisco José Gan Pampols, vicepresidente segundo y conseller para la Recuperación Económica y Social, y Marián Cano, consellera de Innovación, Industria, Comercio y Turismo.
Carlos Mazón destacó que la Comunitat “se convertirá en un referente de ciberseguridad industrial”, indicando que esta colaboración es “una apuesta de futuro” que beneficiará a empresas, centros de investigación, universidades y a la sociedad en general. Subrayó que el proyecto ‘Cicerón’ se presenta como una respuesta al contexto global actual, buscando posicionar a la Comunitat Valenciana y a España como actores clave en la resiliencia aeroespacial europea. “La ciberseguridad debe ser un eje transversal y una prioridad en todas las políticas públicas y empresariales”, añadió.
Este impulso supone una gran oportunidad para fomentar la actividad económica y la creación de empleo en la región. Mazón reafirmó el compromiso del gobierno regional con la atracción de proyectos estratégicos, destacando inversiones por valor de 18.000 millones de euros y la generación de aproximadamente 21,600 empleos en los últimos dos años en la Comunitat Valenciana.
José Rosell, CEO de S2 Grupo, cifró la inversión inicial para establecer el laboratorio de ciberseguridad espacial entre 10 y 15 millones de euros. Este centro se ubicará, en principio, en las instalaciones de S2 en Valencia, aunque podría requerir espacio adicional para las infraestructuras necesarias.
Rosell también destacó que el mayor desafío en ciberseguridad es el desconocimiento de las personas sobre su entorno laboral, lo que las hace vulnerables a ataques de ‘phishing’ y otras amenazas dirigidas. Además, señaló que, aunque la tecnología también puede presentar vulnerabilidades, el factor humano sigue siendo el principal punto débil.
Por último, Rosell comentó sobre el incremento de incidentes cibernéticos a nivel global y local, especialmente bajo el impacto de conflictos geopolíticos, advirtiendo que el mundo ahora opera más con software que hardware, lo que introduce nuevos puntos de fallo que pueden ser explotados por atacantes.