19 de octubre de 2025
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“Nadie se merece estar en una cuneta”: las familias de los desaparecidos en la DANA de València siguen esperando cerrar su duelo

Un año después de la riada que arrasó parte de la Comunitat, las familias de Elizabeth, Francisco y Javier mantienen viva la esperanza y el compromiso de encontrarlos: “Necesitamos saber dónde llorarles”.


Un año sin respuestas, pero con esperanza

Ha pasado casi un año desde aquella DANA que golpeó la Comunitat Valenciana el 29 de octubre de 2024. Una riada que dejó 229 víctimas mortales y tres nombres aún ausentes: Elizabeth, Francisco y Javier.
Tres vidas arrastradas por el agua, tres familias unidas por la misma herida y una promesa compartida: no rendirse hasta encontrarlos.

“Somos tres familias unidas por la tragedia, fuertes y con esperanzas de cerrar pronto el ciclo”, cuenta Ernesto, tío de Elizabeth. Lo dice con la voz serena de quien ha aprendido a convivir con la ausencia, pero también con la convicción de que la búsqueda no ha terminado.


“Nadie se merece estar en un barranco”

Elizabeth desapareció cuando su coche fue sorprendido por la corriente cerca del Hotel La Carreta, en Chiva. A Francisco se lo llevó el agua en Montserrat, después de salvar la vida de sus dos nietos, de 5 y 10 años. Y a Javier, vecino de Pedralba, la DANA lo arrastró junto a su hija, una joven con síndrome de Down que sí fue localizada sin vida.

“Nadie se merece estar en una cuneta o en un barranco”, repite Ernesto. “Por su descanso y por el nuestro, necesitamos encontrarles y cerrar el ciclo. Saber dónde llevarles flores. De otra manera es imposible.”

Las familias, cuenta, mantienen contacto constante con la Guardia Civil: “Ahora la búsqueda es casi arqueológica: buscan pelos, huesos… Pero no van a parar. Y nosotros tampoco.”


“Hemos hecho piña”

Ernesto asegura que los tres hogares golpeados por la tragedia se han convertido en uno solo. “Nos apoyamos, nos ayudamos, avanzamos de la mano. Seguimos alzando la voz por quienes ya no pueden hacerlo.”
La Guardia Civil, por su parte, mantiene el dispositivo activo, con unidades desplegadas en Paiporta, Llíria y Sueca, donde se sospecha que podría haber restos o indicios. Los agentes del GEAS continúan rastreando el río Júcar, “porque la esperanza es lo último que se pierde”.


“Necesitamos un lugar al que ir a llorarle”

Saray, hija de Francisco, vive entre la incertidumbre y la esperanza. “Mi padre salvó a sus nietos aquel día. No llevamos ni un año, y sigue siendo muy duro. Necesitamos encontrarle y poder ir a un sitio al que llorarle”, confiesa.
Lamenta la lentitud del proceso judicial y el paso del tiempo: “El caso avanza, pero va muy lento. Cada día se destapan más cosas, pero todavía no vemos la luz.”


La búsqueda continúa

Desde la Comandancia de la Guardia Civil insisten: “no se parará de buscar”. Las unidades territoriales recorren barrancos, márgenes y cauces secos, mientras los informes judiciales siguen su curso.

Las familias, entre tanto, resisten. Con fe, con memoria y con una frase que se repite como un eco en cada entrevista, cada silencio y cada lágrima contenida:

“Nadie se merece estar en una cuneta. Y no descansaremos hasta traerlos a casa.”

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