El colectivo solidario Nau Albal, nacido tras la dana que afectó a la provincia de Valencia, ha viajado hasta la provincia de Granada para colaborar en las tareas de recuperación en varias localidades dañadas por el reciente temporal.
El grupo ha trabajado durante diez horas intensivas en municipios como Dúdar, Quéntar, Pinos Genil y Huétor Tájar, ayudando a vecinos y autoridades locales a retirar agua y avanzar en la vuelta a la normalidad.
Una respuesta solidaria con experiencia en riadas
Los voluntarios valencianos conocen de primera mano el impacto de las inundaciones. Muchos de ellos sufrieron las consecuencias de la dana en sus propios municipios y ahora han decidido devolver la ayuda recibida desplazándose hasta Andalucía.
El equipo ha viajado con autobombas industriales y portátiles, bombas de achique, mangueras, botas de agua, capazos, guantes de trabajo y diverso material donado por vecinos y colectivos.
La portavoz del proyecto Nau Albal, Ana Isabel Martínez, ha explicado que el trayecto entre Valencia y Granada fue más lento de lo previsto debido a las fuertes rachas de viento, pero que la acogida en destino ha sido “increíble”.
Voluntarios y bomberos unidos en la intervención
El operativo ha estado formado por seis voluntarios de Nau Albal y seis bomberos de la ONG Bombers pel Món. Para optimizar el trabajo, el grupo se dividió en dos bloques con el fin de emplear las motobombas en diferentes zonas afectadas.
Las actuaciones se han centrado especialmente en los pueblos de la Vega de Granada y en Huétor Tájar, donde el agua acumulada seguía dificultando la limpieza de viviendas y espacios públicos.
“Llegamos con fuerza, alegría, abrazos y ayuda profesional”, ha resumido Martínez, subrayando también la importancia del material aportado por la sociedad civil para facilitar las tareas.
Solidaridad entre territorios ante los fenómenos extremos
El episodio en Granada se enmarca en una semana marcada por fuertes lluvias, viento y crecidas de ríos en distintos puntos de España. Las borrascas encadenadas han obligado a activar alertas meteorológicas en varias comunidades autónomas.
La experiencia vivida en la dana de Valencia ha convertido a este grupo en un referente de ayuda rápida y coordinada ante emergencias por inundaciones. Ahora, la solidaridad ha cruzado comunidades autónomas, demostrando que la cooperación entre territorios es clave ante fenómenos meteorológicos cada vez más intensos.
La labor del colectivo continuará en los próximos días en función de las necesidades que sigan detectándose sobre el terreno.