El exlíder de Podemos asegura que todavía conserva el mechón que se cortó tras dejar la política institucional y bromea con ponerlo a la venta.
Pablo Iglesias ha vuelto a colocarse en el centro de la conversación pública, esta vez por una confesión que mezcla nostalgia, provocación y autoparodia: todavía guarda la coleta que le acompañó durante su etapa política y fantasea con venderla a un millonario para financiar la actividad política. La frase, pronunciada en una entrevista reciente, ha desatado reacciones, bromas y un nuevo aluvión de comentarios sobre uno de los símbolos más reconocibles de la política española de la última década.
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La coleta que marcó una época
Durante años, la coleta de Pablo Iglesias fue mucho más que un peinado. Se convirtió en una seña de identidad visual ligada al nacimiento de Podemos, a su irrupción en televisión ya su ascenso político desde 2014. Cuando abandonó la política institucional tras las elecciones madrileñas de mayo de 2021, se la cortó al día siguiente, en un gesto muy comentado que muchos interpretaron como cierre de etapa.
Ahora se ha sabido que no la tiró. Al contrario: la conserva.
“Mi sueño es venderla a un millonario”
La frase exacta que ha disparado la polémica es muy gráfica. Iglesias explicó que su “sueño” sería vender esa coleta a “un millonario” de los que guardan en su despacho objetos simbólicos, como una piedra del muro de Berlín. Y añadió que, con ese dinero, podría hacer política. Varios medios coinciden en recoger esa idea como una mezcla de ironía y declaración semiseria.
Ese matiz es importante, porque el propio Iglesias dejó entrever que hablaba entre broma y broma, aunque sin renunciar del todo al mensaje. Y precisamente ahí está parte del efecto: la frase funciona como chascarrillo, pero también como provocación perfectamente calculada.
Por qué no quiso seguir llevándola
En esa misma conversación, el exvicepresidente explicó que la coleta había terminado adquiriendo para él una carga negativa. Según relató, llevaba tiempo queriendo cortársela y aseguró que veía en ese pelo demasiada “maldad acumulada
Es decir, lo que durante años fue una marca personal potente terminó convirtiéndose, al menos según su propio relato, en un recordatorio incómodo de una fase muy agresiva de su vida pública.
De símbolo político a objeto de colección
La idea de que esa coleta pudiera venderse como pieza casi museística ha generado una reacción inmediata: incredulidad para unos, ironía para otros y fascinación en quienes ven en ello una jugada de marketing perfecta. No es una comparación casual que Iglesias hable de objetos históricos o de culto: durante años, su imagen fue una de las más identificables de la política española contemporánea.
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Una frase que reabre el debate sobre su regreso
La polémica no solo gira en torno a si alguien pagaría por ella. Tambi
Aunque ya no ocupa cargos, sigue muy presente en el debate político y mediático. De hecho, medios recientes siguen identificándolo como figura activa en proyectos de comunicación y comentario político, lo que da contexto a su frase sobre usar ese dinero para “hacer política”.
Entre la broma y la estrategia
Ese es, probablemente, el punto más interesante de toda la historia. Porque Pablo Iglesias ha demostrado muchas veces que sabe manejar el símbolo, el titular y el impacto mediático. Su comentario puede leerse como una ocurrencia, pero también como una forma de volver a situarse en la conversación pública con una sola imagen poderosa: la coleta convertid..
Y ahí está la clave. Con muy pocas palabras, ha logrado que se vuelva a hablar de él, de su pasado, de su marca personal y hasta de una posible vuelta a un primer plano más visible. No porque haya anunciado nada concreto, sino porque sabe que en pol
La coleta, otra vez en el centro
Cinco años después de pasar por la peluquería, aquella coleta que parecía asunto cerrado vuelve a dar titulares. Y eso dice mucho del personaje y también del tiempo político que dejó detrás.
Porque hay políticas que desaparecen del mapa cuando se van. Y luego están los que se convierten hasta un mechón guardado en casa en una noticia nacional.


