17 de julio de 2026
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Las noches tórridas se disparan en Valencia: por qué cada vez es más difícil dormir en verano

Dormir con la ventana abierta y aun así pasar calor durante toda la noche se ha convertido en una situación cada vez más habitual en muchas zonas de la Comunitat Valenciana. Lo que hace apenas unas décadas era excepcional empieza a formar parte del paisaje habitual del verano mediterráneo.

Las llamadas noches tórridas, aquellas en las que la temperatura no baja de los 25 grados, se están multiplicando y aparecen cada vez más pronto en el calendario estival.

¿Qué es exactamente una noche tórrida?

Los meteorólogos utilizan distintos términos para clasificar las noches cálidas:

  • Noche tropical: la temperatura mínima no baja de 20 ºC.
  • Noche ecuatorial o muy cálida: la mínima permanece por encima de 24 ºC.
  • Noche tórrida: el termómetro no desciende de los 25 ºC durante toda la noche.
  • Noche infernal: las temperaturas mínimas se mantienen por encima de los 30 ºC.

Mientras que las noches tropicales son habituales en gran parte del litoral mediterráneo durante el verano, las noches tórridas eran hasta hace poco un fenómeno mucho más excepcional.

Valencia registra cada vez más noches por encima de los 25 grados

Los registros meteorológicos muestran que las noches tórridas están adelantando su aparición varias semanas respecto a décadas anteriores.

Desde mediados de la década pasada este tipo de episodios se han convertido en algo relativamente frecuente ya durante el mes de julio, cuando históricamente solían concentrarse a finales del verano o incluso limitarse a agosto.

Además, los expertos recuerdan que el periodo estadísticamente más cálido del año todavía no ha llegado. La denominada canícula climática suele situarse entre finales de julio y mediados de agosto, por lo que todavía podrían registrarse nuevos episodios de calor nocturno extremo.

El mar Mediterráneo tiene gran parte de la culpa

Uno de los principales responsables de estas noches tan cálidas es el propio Mediterráneo.

Durante el día el mar acumula enormes cantidades de calor y durante la noche lo libera lentamente hacia la atmósfera, impidiendo que las temperaturas bajen con rapidez en las zonas costeras.

Cuando además coinciden factores como:

  • Humedad muy elevada.
  • Viento débil o inexistente.
  • Entrada de aire cálido procedente del norte de África.
  • Temperaturas del mar superiores a la media.

el resultado son noches especialmente difíciles para el descanso.

La humedad empeora todavía más la sensación térmica

El problema no es únicamente la temperatura.

En muchas ocasiones la humedad relativa durante la madrugada supera el 80% e incluso el 90% en algunas zonas próximas a humedales o al litoral, lo que provoca una sensación de bochorno mucho mayor que la que indican los termómetros.

Nuestro cuerpo elimina calor mediante la evaporación del sudor. Cuando el aire está muy cargado de humedad este mecanismo funciona peor y la sensación térmica aumenta considerablemente.

Por eso, una noche con 26 grados y una humedad cercana al 90% puede resultar mucho más incómoda que otra con temperaturas similares pero aire seco.

¿Es culpa únicamente de las ciudades?

Aunque las grandes ciudades generan el conocido efecto de isla de calor urbana, los especialistas recuerdan que este fenómeno ya se observa también en áreas rurales alejadas de grandes núcleos urbanos.

En zonas próximas a la costa, la Albufera o los arrozales valencianos también se registran temperaturas nocturnas muy elevadas, lo que indica que el calentamiento no depende exclusivamente del entorno urbano.

¿Cómo afectan las noches tórridas a la salud?

Las noches muy cálidas tienen consecuencias directas sobre el organismo:

  • Dificultan conciliar el sueño.
  • Reducen la calidad del descanso.
  • Incrementan el estrés térmico.
  • Aumentan el riesgo cardiovascular.
  • Agravan enfermedades respiratorias y metabólicas.

Las personas mayores, los niños pequeños y quienes padecen patologías crónicas son los colectivos más vulnerables durante estos episodios.

Consejos para dormir mejor durante una noche tórrida

Los expertos recomiendan varias medidas para reducir el impacto del calor nocturno:

  • Ventilar la vivienda durante las primeras horas de la mañana.
  • Mantener persianas y cortinas cerradas durante las horas centrales del día.
  • Evitar cenas copiosas y bebidas alcohólicas.
  • Utilizar ropa de cama ligera y tejidos transpirables.
  • Mantener una buena hidratación durante toda la jornada.
  • Evitar realizar ejercicio intenso al final del día.

Un fenómeno que probablemente seguirá aumentando

Los climatólogos coinciden en que el aumento de las temperaturas del Mediterráneo y el calentamiento global favorecerán que las noches tropicales y tórridas sean cada vez más frecuentes en las próximas décadas.

Lo que antes era una excepción empieza a convertirse en la nueva normalidad de los veranos mediterráneos: días muy calurosos y noches que apenas ofrecen tregua para el descanso.

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