Europa central afronta una de las peores crisis hídricas de los últimos años. La combinación de una intensa ola de calor y una prolongada sequía ha llevado a los ríos Rin y Danubio a registrar caudales excepcionalmente bajos, comprometiendo el transporte fluvial, la producción energética, la industria y la agricultura en varios países.
Alemania, Rumanía, Hungría, Austria, Eslovaquia, República Checa y Serbia ya han activado medidas de emergencia para hacer frente a una situación que podría agravarse en los próximos días.
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El Rin marca mínimos históricos en Alemania
El río Rin, una de las principales arterias comerciales de Europa, ha alcanzado niveles mínimos de navegación en la localidad alemana de Kaub, donde la profundidad navegable ronda los 24 centímetros, por debajo incluso del récord registrado durante la histórica sequía de 2018.
Aunque la navegación continúa, los buques solo pueden transportar una pequeña parte de su carga habitual, en algunos casos apenas un 20% de su capacidad.
Esta limitación ha disparado el coste del transporte de mercancías y está obligando a muchas empresas, especialmente del sector químico, a trasladar sus productos por carretera o ferrocarril.
El Danubio amenaza el suministro eléctrico
La falta de agua también afecta gravemente al Danubio, fundamental para el abastecimiento energético de varios países.
En Rumanía, el descenso del caudal ha obligado a reducir la producción de la central nuclear de Cernavodă, responsable de aproximadamente el 20% de la electricidad nacional. Uno de sus reactores ya ha sido desconectado y el Ejército ha realizado trabajos para intentar redirigir más agua hacia la instalación.
La situación ha llevado incluso a fabricantes como Ford y Dacia a anunciar paradas temporales de producción.
En Hungría, el Gobierno estuvo a punto de detener el último reactor operativo de la central nuclear de Paks, que suministra cerca de la mitad de la electricidad del país. Una ligera subida del nivel del Danubio permitió mantener la producción de forma provisional.
Austria, bajo alerta por calor extremo
En Austria, las autoridades han activado la alerta roja por temperaturas que podrían superar el récord nacional de 40,5 grados.
Las elevadas temperaturas y las noches tropicales están afectando especialmente a hospitales y residencias, muchas de las cuales carecen de sistemas de climatización adecuados.
Agricultura e industria, entre los sectores más afectados
La sequía también está teniendo un fuerte impacto sobre el sector agrícola.
En Hungría se ha adelantado la cosecha de maíz y girasol debido a la falta de agua, con la consiguiente reducción de la producción destinada a la alimentación animal.
Mientras tanto, Serbia produce alrededor de un 30% menos de electricidad hidroeléctrica por el descenso del caudal del Danubio, y la menor profundidad del río limita además la capacidad de carga de las embarcaciones, encareciendo el transporte de mercancías.
Una crisis con impacto económico
La combinación de sequía y calor extremo está provocando efectos en cadena sobre algunos de los principales motores económicos de Europa:
- Transporte fluvial más lento y caro.
- Menor producción industrial.
- Reducción de la generación eléctrica.
- Descenso de la producción agrícola.
- Incremento de los costes logísticos.
- Riesgo para el suministro energético si la situación persiste.
Las previsiones meteorológicas apuntan a que las lluvias previstas en algunas zonas podrían ofrecer un ligero alivio, aunque las autoridades mantienen la preocupación por una crisis que ya afecta a buena parte del centro del continente.