8 de septiembre de 2026
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Ximo Puig ya representaba a España ante la OCDE cuando se realizaron las pruebas del peor PISA de la historia

El expresidente de la Generalitat asumió el cargo de embajador ante la organización en marzo de 2024, aproximadamente un año antes de que los alumnos españoles realizaran PISA 2025; su función, sin embargo, es diplomática y no implica dirigir las pruebas ni la política educativa

El nombre de Ximo Puig ha aparecido inesperadamente en el debate abierto este martes tras conocerse los resultados de PISA 2025, que dejan a España con las puntuaciones más bajas de su historia en las tres grandes competencias evaluadas.

La relación existe y puede comprobarse documentalmente: el expresidente de la Generalitat Valenciana ya era embajador y representante permanente de España ante la OCDE cuando los estudiantes realizaron las pruebas cuyos resultados se han conocido ahora.

Pero determinar qué significa exactamente esa circunstancia exige distinguir entre representación diplomática, política educativa y elaboración de PISA.

Ximo Puig fue nombrado en febrero de 2024

El nombramiento no ofrece ninguna duda.

El Real Decreto 189/2024, de 20 de febrero, designó oficialmente a Ximo Puig i Ferrer:

«Embajador Jefe de la Delegación Permanente de España ante la Organización de Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE)».

La decisión fue adoptada a propuesta del ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, previa deliberación del Consejo de Ministros, y apareció publicada en el BOE el 21 de febrero de 2024.

La propia OCDE concreta todavía más la cronología.

Según la biografía oficial que mantiene actualmente la organización, «el embajador Ximo Puig asumió sus funciones como representante permanente de España ante la OCDE el 15 de marzo de 2024».

No existe, por tanto, ninguna discusión sobre este punto.

¿Cuándo se hicieron las pruebas PISA 2025?

Aquí encontramos el segundo dato necesario.

Aunque se denomine PISA 2025, los resultados no se publicaron aquel año.

El Ministerio de Educación explica que durante 2024 se realizó el estudio piloto y que:

«En la primavera de 2025 se aplicó el Estudio Principal».

Es decir, cuando decenas de miles de alumnos españoles realizaron las pruebas, Ximo Puig llevaba aproximadamente un año ejerciendo como representante permanente de España ante la organización responsable de PISA.

Los resultados se han publicado posteriormente, este 8 de septiembre de 2026.

España obtiene sus peores resultados

Y los datos conocidos este martes son especialmente negativos.

España obtiene:

CompetenciaPISA 2022PISA 2025Diferencia
Lectura474451-23
Matemáticas473457-16
Ciencias485477-8

Las tres puntuaciones constituyen los peores registros españoles desde que comenzó PISA.

Además, el descenso español entre 2022 y 2025 resulta superior al registrado por el promedio de la OCDE: esta pierde 15 puntos en lectura, nueve en matemáticas y tres en ciencias, mientras España cae respectivamente 23, 16 y ocho.

Especialmente preocupante resulta la situación de lectura y matemáticas.

Aproximadamente uno de cada tres estudiantes españoles no alcanza el nivel mínimo de competencia en ninguna de esas dos materias.

¿Qué responsabilidad tiene Ximo Puig?

Aquí resulta fundamental separar los hechos de la discusión política.

Que Puig sea embajador ante la OCDE no significa que sea responsable de los resultados de PISA.

Un embajador permanente representa los intereses y posiciones de España ante la organización, mantiene las relaciones institucionales con ella y participa en sus órganos y trabajos.

Pero no decide las notas que obtiene España.

Tampoco diseña directamente la LOMLOE, contrata profesores, establece las políticas educativas de las comunidades autónomas o determina cómo responden los estudiantes españoles a los ejercicios.

Por tanto, sería incorrecto afirmar que:

«España obtiene estos resultados porque Ximo Puig es embajador ante la OCDE».

No existe ninguna evidencia que permita establecer semejante relación.

¿Entonces qué hace España ante la OCDE?

Esta es una cuestión diferente y bastante más interesante.

España mantiene una Delegación Permanente ante la OCDE, actualmente encabezada por Puig. El Ministerio de Exteriores continúa identificándolo oficialmente como su embajador delegado permanente.

Su función es representar a España ante una organización internacional que no se ocupa exclusivamente de educación.

La OCDE trabaja sobre economía, fiscalidad, empleo, productividad, administración pública, medio ambiente, políticas sociales y numerosas áreas adicionales.

Educación es solamente una de ellas.

Y PISA es uno de los grandes programas desarrollados por la organización.

El verdadero debate: ¿qué hace el Gobierno con las advertencias de la OCDE?

Ahí sí aparece una pregunta políticamente relevante.

El representante español ante la OCDE constituye uno de los canales institucionales entre España y una organización que analiza continuamente las fortalezas y debilidades de las políticas públicas de sus países miembros.

Pero corresponde fundamentalmente al Gobierno, al Ministerio de Educación y a las comunidades autónomas convertir los diagnósticos educativos en políticas concretas.

Por eso resulta más razonable preguntarse qué información recibe España de la OCDE, cómo participa en sus trabajos y qué hacen posteriormente las administraciones españolas con sus recomendaciones.

Y Puig llegó después del anterior PISA

Existe además otro detalle temporal importante.

Ximo Puig no era embajador ante la OCDE cuando se realizaron las pruebas de PISA 2022.

Su antecesor era Manuel María Escudero Zamora, cuyo cese fue aprobado precisamente el mismo 20 de febrero de 2024 en que se nombró a Puig.

Por tanto:

PISA 2022 → Puig todavía no era embajador.

Febrero-marzo de 2024 → Puig es nombrado y asume el cargo.

Primavera de 2025 → se realizan las pruebas PISA.

Septiembre de 2026 → conocemos los resultados.

Esta secuencia permite afirmar que todo el proceso principal de PISA 2025 realizado en España tuvo lugar cuando Puig ya representaba al país ante la OCDE.

Un valenciano ante la OCDE durante el desplome educativo

El dato tiene especial interés desde la Comunitat Valenciana porque Puig presidió la Generalitat entre 2015 y 2023 antes de ser designado para la representación diplomática.

Y precisamente los resultados territoriales conocidos este martes sitúan también a la Comunitat Valenciana entre las autonomías que registran fuertes retrocesos, aunque la caída es generalizada en prácticamente toda España.

Pero nuevamente deben separarse responsabilidades.

Puig dejó la Presidencia de la Generalitat en 2023 y posteriormente asumió una función diplomática.

Los resultados de los estudiantes dependen de un entramado muchísimo más amplio: legislación estatal, políticas autonómicas, centros educativos, recursos, profesorado, situación socioeconómica y múltiples factores que la propia OCDE analiza.

Un cargo que no permite «arreglar» PISA

Por eso también resulta engañosa la idea, utilizada en tono irónico en algunas tertulias, de que disponer de un político español como embajador debería permitir mejorar las cifras.

PISA no funciona así.

La evaluación internacional utiliza una metodología común para comparar los conocimientos y competencias de estudiantes de numerosos países. En esta edición participaron alrededor de 760.000 estudiantes de 90 países y economías, unos 30.000 de ellos españoles.

El representante diplomático español no puede alterar las puntuaciones.

De hecho, la utilidad de PISA reside precisamente en permitir comparaciones internacionales independientemente del interés político que pueda tener cada Gobierno en obtener mejores resultados.

Puig estaba allí; la responsabilidad educativa está en otro sitio

Por tanto, la afirmación inicial puede darse por completamente comprobada:

Ximo Puig era embajador de España ante la OCDE cuando se realizaron las pruebas de PISA 2025.

Lo era desde marzo de 2024 y los exámenes se realizaron en primavera de 2025.

Pero convertir esa coincidencia institucional en responsabilidad personal por el desplome educativo sería ir mucho más allá de lo que demuestran los hechos.

La cuestión políticamente relevante no es si Ximo Puig podía conseguir mejores notas para España desde París —no podía—, sino otra:

qué ha hecho España durante los últimos años con las sucesivas advertencias que PISA venía ofreciendo sobre el deterioro de competencias fundamentales de sus estudiantes.

Porque mientras los responsables políticos discuten sobre a quién corresponde la competencia, el dato conocido hoy es difícil de esquivar:

451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias.

Los peores resultados españoles desde que existe PISA.

Ximo Puig puede ocupar legalmente el cargo y tiene una extensa experiencia política e institucional, pero no es diplomático de carrera y en su currículo oficial no aparece una especialización profesional o académica específica en economía, educación, relaciones internacionales u OCDE.

¿Qué formación tiene Ximo Puig?

La ficha oficial de las Corts Valencianes presenta su formación/actividad profesional como periodista. Trabajó en Mediterráneo, Agencia EFE, Radio Popular y Antena 3 Radio.

Su principal bagaje es político e institucional: fue alcalde de Morella, diputado provincial, diputado autonómico, diputado en el Congreso, senador y, sobre todo, presidente de la Generalitat entre 2015 y 2023. También ocupó puestos relacionados con Relaciones Institucionales y el Gabinete de Presidencia valenciano.

Eso supone una experiencia considerable en administración pública y negociación política.

Pero si la pregunta es:

¿Era especialista en la OCDE antes de ser nombrado?

No encuentro en su biografía oficial una trayectoria previa trabajando en la OCDE.

¿Era diplomático?

No. Su trayectoria oficial no pertenece a la Carrera Diplomática.

¿Era economista?

Su currículo oficial no lo presenta como tal.

¿Era especialista en política educativa o evaluación internacional educativa?

Tampoco aparece esa especialización en las biografías oficiales consultadas.

Pero no hace falta ser diplomático de carrera

Este punto es fundamental.

La legislación española permite expresamente que el Gobierno designe como embajador a una persona que no pertenezca a la Carrera Diplomática.

El Reglamento de la Carrera Diplomática establece que los embajadores normalmente proceden de dicha carrera, pero conserva la potestad discrecional del Gobierno para designar personas ajenas a ella.

Por tanto, el nombramiento de Puig no es irregular por no ser diplomático.

El Gobierno de Pedro Sánchez decidió nombrarlo mediante el Real Decreto 189/2024, a propuesta del ministro de Exteriores, José Manuel Albares.

¿Es excepcional colocar a políticos en la OCDE?

Tampoco.

La lista histórica de representantes españoles ante la OCDE muestra perfiles muy diferentes.

Por ejemplo, antes de Puig ocuparon el cargo José Ignacio Wert, exministro de Educación; Cristina Narbona, exministra de Medio Ambiente; o José Claudio Aranzadi, exministro de Industria.

Por tanto, enviar a un antiguo dirigente político como representante ante la OCDE tiene precedentes tanto con gobiernos del PSOE como del PP.

Y Puig no trabaja solo

Otro matiz importante.

Puig es el jefe de la Delegación, pero no constituye por sí mismo la representación española ante la OCDE.

La estructura actual incluye un delegado permanente adjunto, consejeros y unidades especializadas. Por ejemplo, existe una Consejería de Finanzas y una Oficina Económica y Comercial.

Eso es importante porque la OCDE trabaja sobre multitud de materias enormemente técnicas.

Un embajador no tiene que ser personalmente experto en fiscalidad internacional, educación, inteligencia artificial, pensiones, productividad, energía y todos los demás campos que estudia la organización.

Su principal función es representar y coordinar la posición española, apoyándose en especialistas.

Entonces, ¿estaba preparado?

La respuesta más rigurosa sería:

Institucionalmente, sí tenía una trayectoria que el Gobierno podía considerar suficiente para representar políticamente a España y su nombramiento es perfectamente legal.

Pero también puede afirmarse:

No tenía el perfil técnico tradicional de un diplomático de carrera ni consta en su currículo oficial una especialización previa específica en las principales áreas técnicas de la OCDE.

Son dos afirmaciones compatibles.

Y aquí aparece una cuestión política legítima: ¿para representar a España ante una organización fundamentalmente técnica como la OCDE es preferible un antiguo presidente autonómico con décadas de experiencia política o un diplomático/economista con una trayectoria especializada?

Eso ya no tiene una respuesta objetiva. Es una valoración sobre qué perfil resulta más adecuado.

Y respecto a PISA, todavía hay que separar más las cosas

Que Puig no sea especialista educativo no permite responsabilizarlo de los resultados de PISA 2025.

El embajador representa a España ante toda la OCDE. No diseña las pruebas PISA ni dirige el sistema educativo español.

De hecho, la Ley de Acción Exterior establece que el jefe de una representación permanente representa al conjunto de la Administración del Estado y ejerce la jefatura superior de la representación.

Su responsabilidad está mucho más relacionada con representación, coordinación, negociación y transmisión de posiciones e información que con decidir cómo se enseña matemáticas en los colegios españoles.

Para el otro blog, aquí sí tenemos un enfoque bastante potente:

¿Está Ximo Puig preparado para representar a España ante la OCDE? Este es su verdadero currículum

El expresidente valenciano no pertenece a la Carrera Diplomática ni consta como especialista en economía o educación, pero acumula décadas de experiencia institucional y la legislación permite al Gobierno nombrar embajadores ajenos a la diplomacia profesional

Y el artículo puede resultar especialmente interesante si hacemos una comparación de los currículos de Puig y sus últimos cinco predecesores ante la OCDE. Ahí podríamos determinar si su perfil es realmente excepcional o si España lleva décadas utilizando esta embajada para colocar indistintamente a diplomáticos, técnicos y antiguos ministros.

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