Padres y profesores aseguran que la presencia policial y militar fue insuficiente en algunos itinerarios escolares, mientras la ministra Milagros Tolón sostiene que parte de los agentes trabajaba de paisano
El comienzo del curso escolar en Ceuta ha estado marcado por la inquietud de numerosas familias y por las críticas al dispositivo de seguridad desplegado alrededor de los centros educativos. Padres y docentes aseguran que en determinadas calles y horarios no observaron la presencia policial y militar anunciada por el Gobierno.
Los testimonios contrastan con la versión de la ministra de Educación, Formación Profesional y Deportes, Milagros Tolón, quien afirma que el operativo se activó según lo previsto y que la ausencia de agentes uniformados no significa que los centros y sus itinerarios carecieran de vigilancia.


La vuelta a las aulas se produce después de más de un mes de crisis migratoria y con una parte de la población preocupada por la situación que atraviesa la ciudad autónoma.
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“A las siete y media no había ningún policía”
Una docente y madre de Ceuta explicó en el programa Código 10 que durante el desplazamiento al colegio únicamente encontró a padres y madres acompañando a sus hijos.
“A las siete y media de la mañana no había ni un policía ni un militar”, aseguró. La mujer cuestionó que los agentes estuvieran ocultos o trabajando de paisano y afirmó que el dispositivo visible no se correspondía con el anunciado previamente por las autoridades.
Según su relato, el colegio Lope de Vega disponía de un vigilante privado, pero la presencia de militares no se produjo hasta aproximadamente las nueve de la mañana. Para esta madre, la vigilancia debía cubrir especialmente los trayectos que realizan los alumnos antes y después de las clases.
La comunidad educativa del Lope de Vega ya había protagonizado días antes una concentración para reclamar mayores garantías de seguridad durante el regreso a las aulas.
Denuncias de incidentes en varios centros
Durante la entrevista televisiva también se afirmó que un grupo de diez migrantes habría accedido a un centro educativo alrededor de las 11:30 horas y que pudo ser desalojado tras pasar casualmente un vehículo militar.
La misma fuente relató otro episodio relacionado con un vehículo abandonado en el que supuestamente dormían varias personas cerca de la entrada de un colegio. Estos hechos, expuestos durante el programa, no han sido confirmados públicamente con detalle por las autoridades.
Otros medios locales sí constataron una presencia desigual de los efectivos durante la primera jornada: mientras algunos centros contaron con patrullas policiales o militares en sus accesos, en otros no hubo agentes visibles en determinados horarios. Pese a las críticas, la entrada a las aulas transcurrió, en términos generales, sin incidentes graves.
El Gobierno defiende que los agentes estaban desplegados
Tolón respondió a las quejas asegurando que las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad determinan cómo y dónde deben situarse sus efectivos.
“Que no se hayan visto policías, guardias civiles o militares no significa que no estén”, declaró la ministra, quien precisó que algunos agentes trabajaban sin uniforme por razones operativas. El Ministerio había anunciado previamente la contratación de seguridad privada para todos los centros, incluidos los concertados, además de vigilancia en los recorridos escolares.
El Gobierno sostiene que el dispositivo funcionó con normalidad y que los colegios son espacios seguros. La ministra también defendió la necesidad de recuperar las rutinas educativas y transmitir tranquilidad a las familias.
Una madre reprocha a Tolón la falta de vigilancia visible
La visita de la ministra a Ceuta dejó un momento de tensión con una madre identificada como Vicky, quien le recriminó personalmente la ausencia de agentes visibles en las calles.
Según explicó posteriormente, Tolón le respondió que una presencia policial excesivamente evidente podría inquietar a los menores y que parte de la vigilancia se estaba realizando de paisano. La mujer rechazó este argumento y señaló que sus hijos llevan semanas viviendo con miedo y alteraciones del sueño.
“Mi hija se está quedando dormida a las seis y media de la mañana. Ella no puede dormir”, relató. También cuestionó que Ceuta fuera una de las primeras ciudades españolas en comenzar el curso mientras, a su juicio, persistían las condiciones de inseguridad.
Cerca de una cuarta parte del alumnado no acudió a clase
La preocupación de las familias tuvo reflejo en la asistencia. Los datos difundidos durante la primera jornada situaron la presencia en las aulas en torno al 70%, aunque otras cifras posteriores la elevaron hasta el 74,85%, con 9.566 estudiantes.
Algunas familias decidieron mantener a sus hijos en casa durante los primeros días para comprobar cómo evolucionaba la situación. La asistencia también fue desigual según los centros y los barrios: en algunos colegios superó el 70%, mientras en otros fue sensiblemente inferior.
La jornada evidenció así una distancia entre la valoración oficial del operativo y la percepción de una parte de la comunidad educativa. Mientras el Gobierno asegura que la seguridad está garantizada, padres y docentes reclaman una presencia más visible y constante, especialmente en los itinerarios que recorren diariamente los menores.
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