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Estados Unidos recuerda este 11 de septiembre a las cerca de 3.000 víctimas de los atentados de 2001 contra las Torres Gemelas, el Pentágono y el vuelo 93, unos ataques que transformaron la seguridad, las guerras y la política internacional
Han pasado exactamente 25 años. El 11 de septiembre de 2001, millones de personas contemplaron en directo cómo dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas de Nueva York y cómo los edificios acababan desplomándose. Un tercer avión golpeó el Pentágono y un cuarto cayó en Pensilvania después de que los pasajeros intentaran recuperar el control. Aquella mañana dejó cerca de 3.000 muertos y cambió para siempre la política internacional, la seguridad en los aeropuertos y la forma de combatir el terrorismo.
Este 11 de septiembre de 2026, Estados Unidos vuelve a detenerse para recordar a las víctimas en un aniversario especialmente simbólico: se cumple un cuarto de siglo del 11-S.
Cuatro aviones secuestrados
Aquella mañana, 19 terroristas de Al Qaeda secuestraron cuatro aviones comerciales que realizaban vuelos interiores en Estados Unidos.
El primero fue el vuelo 11 de American Airlines.
A las 8:46 horas, el avión se estrelló contra la Torre Norte del World Trade Center de Nueva York.
En los primeros momentos todavía existía confusión. Podía tratarse de un accidente aéreo extraordinariamente grave.
Esa posibilidad desapareció apenas 17 minutos después.
A las 9:03, el vuelo 175 de United Airlines impactó contra la Torre Sur.
El segundo choque fue visto prácticamente en directo por millones de espectadores que ya estaban siguiendo por televisión el incendio de la primera torre.
Estados Unidos estaba siendo atacado.
El Pentágono también era un objetivo
El ataque no se limitaba a Nueva York.
A las 9:37, el vuelo 77 de American Airlines se estrelló contra el Pentágono, sede del Departamento de Defensa de Estados Unidos, en las proximidades de Washington.
Tres aviones comerciales se habían convertido ya en armas.
Todavía quedaba un cuarto.
El vuelo 93 de United Airlines había sido también secuestrado. Los pasajeros consiguieron conocer mediante llamadas telefónicas lo que estaba ocurriendo en Nueva York y comprendieron que su avión probablemente iba a ser utilizado para atacar otro objetivo.
Un grupo decidió enfrentarse a los secuestradores.
El avión terminó estrellándose en un campo próximo a Shanksville, Pensilvania, a las 10:03 horas.
Nadie sobrevivió.
El objetivo previsto nunca llegó a ser alcanzado.
Las Torres Gemelas se derrumban
Mientras tanto, Nueva York vivía escenas que quedarían grabadas en la memoria colectiva.
Miles de personas intentaban abandonar el World Trade Center mientras bomberos, policías y equipos de emergencia avanzaban en dirección contraria para entrar en los edificios.
A las 9:59 horas, menos de una hora después de recibir el impacto del segundo avión, se derrumbó la Torre Sur.
A las 10:28, cayó la Torre Norte.
Desde el primer impacto hasta el desplome de la segunda torre habían transcurrido aproximadamente 102 minutos.
El perfil de Manhattan había cambiado para siempre.
Cerca de 3.000 muertos
Los atentados causaron la muerte de 2.977 víctimas, sin contar a los 19 secuestradores.
Entre los fallecidos había trabajadores de las Torres Gemelas, pasajeros y tripulantes de los cuatro aviones, militares y civiles del Pentágono y centenares de miembros de los servicios de emergencia.
El impacto sanitario tampoco terminó aquel día.
Durante los años siguientes, miles de personas que participaron en las labores de rescate, limpieza y recuperación de la Zona Cero desarrollaron enfermedades relacionadas con la exposición al polvo y a sustancias tóxicas.
Precisamente por ello, en la ceremonia del 25.º aniversario se incorpora un momento específico de silencio para recordar a quienes han muerto posteriormente por enfermedades y lesiones vinculadas al 11-S.
¿Quién estaba detrás del 11-S?
Los atentados fueron organizados por Al Qaeda, la organización terrorista dirigida entonces por Osama bin Laden.
Estados Unidos respondió declarando la denominada “guerra contra el terrorismo”.
Menos de un mes después, el 7 de octubre de 2001, comenzó la intervención militar estadounidense en Afganistán contra los talibanes, que habían dado refugio a Al Qaeda.
La guerra se prolongaría durante prácticamente 20 años.
En 2003, Estados Unidos y sus aliados invadieron también Irak. Aunque el régimen de Saddam Hussein no fue responsable de los atentados del 11-S, aquella guerra quedó integrada políticamente en la nueva estrategia estadounidense de seguridad surgida después de los ataques.
Bin Laden murió casi diez años después
Osama bin Laden se convirtió en el hombre más buscado del mundo.
Durante casi una década consiguió permanecer oculto.
Finalmente fue localizado en Abbottabad, Pakistán.
En la madrugada del 2 de mayo de 2011, fuerzas especiales estadounidenses realizaron una operación contra el complejo en el que se encontraba.
Bin Laden murió durante el asalto.
Habían pasado casi diez años desde el 11-S.
Viajar en avión nunca volvió a ser igual
Una de las consecuencias más visibles del 11-S llegó a los aeropuertos.
Los controles de seguridad se endurecieron radicalmente.
Se reforzaron las puertas de acceso a las cabinas de los pilotos, aumentaron los controles sobre pasajeros y equipajes y aparecieron nuevas restricciones sobre los objetos y líquidos que podían introducirse en los aviones.
Estados Unidos creó además el Departamento de Seguridad Nacional y amplió considerablemente sus sistemas de inteligencia, vigilancia y lucha antiterrorista.
Muchas de las medidas de seguridad que hoy forman parte de la rutina de cualquier pasajero tienen su origen directo o indirecto en aquel 11 de septiembre de 2001.
Una generación entera recuerda dónde estaba
El 11-S tuvo además una característica que lo convirtió en un acontecimiento diferente a muchos otros ataques anteriores.
El mundo lo vio prácticamente en directo.
Las cámaras estaban enfocando la Torre Norte cuando el segundo avión apareció en el cielo de Manhattan y golpeó la Torre Sur.
Después llegaron los derrumbes.
Las imágenes se repitieron durante horas en televisiones de todo el planeta.
Para millones de personas, especialmente quienes eran adultos o adolescentes en 2001, el recuerdo de dónde estaban cuando conocieron la noticia continúa siendo uno de los grandes momentos de memoria colectiva de su generación.
Siete momentos de silencio 25 años después
Nueva York vuelve hoy a recordar a los fallecidos en el lugar donde se levantaban las Torres Gemelas.
Los familiares participan en la tradicional lectura de los nombres de las víctimas.
Este año se guardan siete momentos de silencio.
Recuerdan los impactos contra las dos Torres Gemelas, sus respectivos derrumbes, el ataque al Pentágono, la caída del vuelo 93 y, por primera vez en la ceremonia anual, a quienes han fallecido posteriormente como consecuencia de enfermedades y lesiones relacionadas con los atentados.
El primero se guarda exactamente a las 8:46 de la mañana, la misma hora en la que el vuelo 11 impactó contra la Torre Norte.
Un cuarto de siglo después, el lugar donde estaban las Torres Gemelas es hoy un espacio de memoria.
Pero las consecuencias de aquellos 102 minutos del 11 de septiembre de 2001 continúan formando parte del mundo de 2026.
Las guerras posteriores, los controles en los aeropuertos, la expansión de los servicios de inteligencia, la lucha internacional contra el terrorismo y buena parte de la política exterior de las últimas décadas resultan difíciles de entender sin regresar a aquella mañana.
Veinticinco años después, el 11-S continúa siendo uno de los acontecimientos que marcaron el comienzo del siglo XXI.





