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El incidente del espray de pimienta obligó a desechar comida valorada en 800,33 euros y ha permitido conocer qué se sirve en los comedores de la Cámara Baja
La polémica provocada por el espray de pimienta que la diputada del PP Ana Vázquez llevó al Congreso ha terminado sacando a la luz algo que inicialmente nada tenía que ver con el debate político: los platos preparados para los parlamentarios y los precios del servicio de restauración de la Cámara Baja.
El informe elaborado tras el incidente recoge que fue necesario desechar todos los alimentos preparados en el comedor situado junto a uno de los baños afectados por la sustancia irritante. La medida se tomó de manera preventiva ante la posibilidad de que la comida hubiera quedado contaminada.
La empresa concesionaria calculó unas pérdidas exactas de 800,33 euros. El documento detalla tanto las cantidades como el coste de producción de cada elaboración.


Dorada, bacalao, judiones y mousse de chocolate
La relación de comida desechada permite conocer el menú que se había preparado para aquella jornada:
- 90 raciones de crema de zanahoria: 37,80 euros.
- 100 raciones de judiones con almejas: 77 euros.
- 70 raciones de guisantes con tomate: 45,50 euros.
- 110 unidades de dorada: 218,63 euros.
- 60 chuletas de Sajonia: 87 euros.
- 50 pechugas de pollo: 24,75 euros.
- 30 raciones de verduras salteadas con tofu: 33 euros.
- 35 raciones de bacalao con pimientos y patata: 94,50 euros.
- 100 raciones de patatas asadas: 34 euros.
- 80 raciones de trigo sarraceno con verduras: 46,40 euros.
- Ocho tortillas: 36 euros.
- 120 unidades de mousse de chocolate: 57 euros.
- 25 piezas de bollería: 8,75 euros.
Estas cifras corresponden al coste de producción comunicado por la empresa y no al precio final de venta. Tampoco representan menús completos, ya que el listado mezcla primeros platos, segundos, guarniciones y postres.
¿Cuánto cuesta comer en el Congreso?
El nuevo contrato establece que el menú completo de autoservicio debe costar entre 8 y 12 euros. El medio menú con segundo plato puede situarse entre 5,50 y 8 euros.
Con la anterior concesionaria, el menú del día costaba 6,45 euros. La renovación del servicio ha supuesto, por tanto, una subida de las tarifas, aunque los precios continúan siendo inferiores a los habituales en muchos restaurantes situados en el centro de Madrid.
El menú no está reservado exclusivamente a los 350 diputados. También pueden utilizar estos servicios los funcionarios, asesores, empleados de los grupos parlamentarios, trabajadores de la Cámara y periodistas acreditados.
El nuevo pliego también fija otros precios máximos:
- Café solo o con leche: hasta 1,50 euros.
- Desayunos: entre 2,10 y 3,50 euros.
- Hamburguesa de ternera con patatas: hasta 6,50 euros.
- Tinto de verano: un máximo de 2,50 euros.
- Desayuno especial: hasta 7 euros por persona.
- Vino español: hasta 17,50 euros por persona.
- Cóctel: hasta 32,50 euros por persona.
- Almuerzo o cena de gala: hasta 50 euros por comensal.
Un contrato adjudicado por 5,37 millones sin impuestos
Mediterránea de Cátering asumió en 2026 la gestión del servicio de restauración del Congreso en sustitución de Cafestore, filial de Sacyr, que lo prestaba desde 2019.
El anuncio oficial de formalización del contrato establece un valor de la oferta seleccionada de 5.377.638,71 euros sin impuestos, equivalente a aproximadamente 5,9 millones con impuestos. El valor estimado inicialmente para los tres años de contrato se situaba en torno a 6,4 millones de euros.
La concesión comprende tres cafeterías, dos autoservicios, un restaurante, las máquinas expendedoras y los servicios de atención parlamentaria. También incluye actos institucionales, recepciones, reuniones de trabajo y servicios solicitados por la Presidencia, la Mesa o los portavoces parlamentarios.
El Congreso pone a disposición de la concesionaria, sin coste, las cocinas, cafeterías, comedores, almacenes y cámaras frigoríficas situadas en sus edificios.
El expediente abierto a Ana Vázquez ha colocado así bajo el foco no solo las consecuencias sanitarias y disciplinarias del espray, sino también el funcionamiento cotidiano de los comedores parlamentarios. Lo que iba a ser una jornada más terminó con los baños precintados, doce personas atendidas y centenares de platos destinados a la basura.


