Valencia.
Artistas impactados por la dana destacan la capacidad de la cultura para “hacer reflexionar”: “Es sanadora para la sociedad”
El Gobierno ha asignado más de cuatro millones de euros para respaldar al sector cultural afectado por la dana. Creadores culturales han subrayado la importancia de la cultura como herramienta para “hacer reflexionar a la gente sobre lo sucedido” durante las inundaciones, destacando que la cultura “es sanadora tanto para los creadores como para la sociedad en general y los afectados”.
Este miércoles, la artista gráfica Cristina Durán y el guionista Miguel Ángel Giner participaron en el evento ‘Autores afectados por la dana’, organizado por la Delegación del Gobierno en la Comunitat Valenciana, junto al escritor Ferran Torrent. El coloquio, moderado por la periodista Julia Ruiz, también contó con la participación de Pilar Bernabé, delegada del Gobierno en la Comunitat Valenciana.
Giner destacó que comenzó un diario personal al tercer día del desastre, ya que considera que “ayuda mucho a liberar”. Además, resaltó que los trabajos culturales “perduran en el tiempo”, contribuyendo a mantener el recuerdo y generar impacto. Señaló que “hacer reflexionar a la sociedad sobre lo sucedido es una función que debemos asumir ahora”.
Por su parte, Durán defendió que la cultura “es sanadora para los creadores, ya que es terapéutico expresar lo que se siente, y también para la sociedad, al dar a conocer lo ocurrido”.
Ambos artistas residen en Benetússer (Valencia), una de las áreas más afectadas por la dana, y enfrentaron la difícil situación de salvar lo esencial de sus domicilios, que incluyen su hogar y estudio de creación. El 29 de octubre, cuando el agua empezó a inundar los espacios, su principal preocupación era su hija, que es dependiente. La magnitud del desastre, difundida por la radio, incrementó su angustia significativamente.
Las inundaciones dañaron gravemente las plantas bajas y sótanos de su vivienda y estudio, incluyendo una biblioteca y un espacio de coworking. Durán lamenta: “Entrar y ver todo tan destrozado, sientes que es tu vida lo que está ahí”. Aún están “en fase de duelo colectivo” mientras procesan lo sucedido y descubren más detalles.
Giner, que había catalogado todos sus libros y cómics, perdió 692 cómics, aproximadamente el 40% de su colección, algunos de los cuales “son imposibles de recuperar”.
En el ámbito profesional, Durán afirma que han tenido que pausar proyectos en curso, pero, por otro lado, “el mundo del cómic ha respondido de manera increíble”, con numerosos encargos en su tienda de originales y láminas, sumado a donaciones económicas y de libros descatalogados. “La solidaridad es espectacular, es precioso”, comenta, destacando el apoyo recibido para paliar la falta de trabajos.
El escritor Ferran Torrent, vecino de Sedaví, compartió que vivió la dana en “ignorancia absoluta”, desconociendo inicialmente las inundaciones. Al percatarse del agua saliendo por el fregadero y el váter, intentó contactar con el alcalde del municipio, alertado por problemas en el alcantarillado. Describió el sonido del agua como un “Misisipi”.
Torrent menciona que el desastre no afectó su labor profesional directamente, ya que había terminado su última novela. “Puede que hubiera hecho alguna pequeña corrección, pero no tiene importancia. Si la tercera parte hubiera estado pendiente, no habría podido finalizarla, mi cabeza no estaba preparada para eso”, explica.
Pilar Bernabé valoró la trayectoria de estos creadores, cuyas áreas creativas fueron significativamente afectadas por la dana. Reflexionó sobre la desaparición y su transformación, destacando que el Gobierno de España ha destinado más de cuatro millones de euros para apoyar al sector cultural dañado, incluyendo ayudas directas a librerías independientes, salas de cine, editoriales y diversas asociaciones del sector.
Bernabé resaltó la cultura como una forma de reconstrucción y enfatizó el compromiso del Gobierno en proteger el espacio creativo. Destacó esfuerzos para priorizar la reimpresión de fondos editoriales y modernizar librerías, además del establecimiento de una cátedra con la Universitat de València y la activación del Plan Nacional de Emergencias en Patrimonio Cultural para recuperar archivos y documentos afectados por la dana.