
Miles de personas desbordan el paseo de Gràcia y el centro de Barcelona. Los servicios de emergencia, que atendieron a los afectados en el doble atentado en Cataluña encabeza la marcha. Bomberos, Mossos d’Esquadra, taxistas, comerciantes y personal sanitario serán homenajeados durante la concentración, que arranca a las 18:00 horas. La capital catalana acoge esta tarde la mayor manifestación contra el terrorismo desde el 11-M
Policías, sanitarios y comerciantes encabezan la marcha solidaria y portan la pancarta ‘No tinc por’
Cientos de miles de catalanes abarrotan este sábado las calles del centro de Barcelona en protesta por los atentados terroristas perpetrados el pasado 17 de agosto en La Rambla y en Cambrils (Tarragona), que se cobraron la vida de 15 personas e hirieron a más de cien.

Montserrat y Jaume vienen de Manresa (Barcelona). A las 17h están sentados en paseo de Gràcia. Es la segunda manifestación contra el terrorismo en la que participan. La primera fue en 1987, con motivo del atentado del Hipercor en el que ETA mató a 21 personas. “Somos tierra de acogida y nos duele ver que suceden estas cosas”, dice Montserrat.
Por su parte, Jaume opina que para que a estos actos acudan los políticos y el rey Felipe VI, primero deben “dejar sus relaciones con países como Arabia Saudí y Qatar”.
Primera gran manifestación tras el 11-M
La de este sábado es la primera gran manifestación contra el terror que acoge la capital catalana desde el 11 de marzo del 2004 (11-M), cuando Al Qaeda asesinó a 192 personas en cuatro trenes de cercanías de Madrid.
El 11-M (el peor atentado de la historia de España, respuesta del grupo terrorista al apoyo de José María Aznar a la guerra de Irak) generó manifestaciones de repulsa y a la vez de solidaridad en diferentes puntos del país. El 12 de marzo del 2004 en la capital catalana, más de un millón de personas salieron a la calle bajo el lema “Catalunya amb les víctimes de Madrid, contra el terrorisme, per la democràcia i la Constitució”. La marcha estuvo entonces encabezada por Pasqual Maragall y otros representantes políticos.
Pero este sábado, 13 años después, el clima es un tanto diferente. Por decisión de Colau, esta manifestación contra el terrorismo (convocada conjuntamente por el Ayuntamiento de Barcelona y por la Generalitat de Cataluña) está encabezada por la sociedad civil. Trabajadores públicos, cuerpos de seguridad, servicios de emergencias, taxistas, hoteleros, vecinos y comerciantes… Personas que asistieron a las víctimas durante el atentado. Ellos son quienes portan una gran pancarta con el lema “No tinc por” (“No tengo miedo”).
En un segundo plano permanecen representantes políticos e institucionales, como el rey Felipe VI, así como Mariano Rajoy, Carles Puigdemont, Ada Colau y todos los presidentes autonómicos.
La polémica de las banderas

La alcaldesa de Barcelona recordó esta mañana que esta manifestación contra el terrorismo es de toda la ciudadanía y por eso rechazó que sea una manifestación de banderas.
En declaraciones a Rac1 recogidas por Europa Press, Colau señaló que habrá más días para que la gente exprese muchas otras cosas y aseguró que, con la marcha de este sábado, Barcelona envía una imagen de humanidad y solidaridad con las víctimas. Al preguntársele por si le incomoda la presencia del Rey, Colau respondió que “nadie debe incomodarse”, puesto que la manifestación se hace pensando en las víctimas, en sus familiares y en las personas afectadas, y añadió que todo el mundo tiene su sitio.
Sin embargo, como respuesta a las palabras de la regidora, Oriol Junqueras, vicepresidente de la Generalitat, consideró que la presencia de banderas es “compatible” con los valores de la marcha. “Lo que se haga con el espíritu de construir un mundo un poco mejor es bienvenido”, aseguró también en Rac1, e indicó que el mensaje de la manifestación se puede expresar desde distintas ideologías y religiones.
Por su parte, el pasado jueves, la Assemblea Nacional Catalana (ANC) publicó un comunicado animando a colocar lazos negros, en señal de duelo, a las senyeras y esteladas que se porten en la marcha. En el mismo sentido se manifestó su presidente, Jordi Sànchez, en Twitter, aunque sin especificar el tipo de símbolos.
Apoyos

La manifestación de este sábado en Barcelona, a la que se han adherido 878 entidades, comienza a las 18 horas en los jardines de Salvador Espriu (en el cruce de la avenida Diagonal con paseo de Gràcia) y se prevé que discurra a lo largo de 1,5 kilómetros (por todo el paseo de Gràcia) hasta la plaza de Catalunya. Ahí se celebrará el acto final de la marcha con la lectura de textos escogidos para esta ocasión: leerán la actriz Rosa Maria Sardà y la activista Míriam Hatibi, antes de que dos solistas interpreten El Cant dels Ocells.
En el fondo del escenario habrá un cartel del artista Frederic Amat y durante la manifestación varios voluntarios repartirán a los participantes flores rojas, amarillas y blancas, los colores de la ciudad.
El dolor de Cataluña es compartido en otras zonas de España. Así, diversos colectivos han promovido a través de su Twitter una concentración este sábado en la Puerta del Sol de Madrid a las 18 horas como apoyo por los ataques terroristas perpetrados en Cataluña.
Bajo el lema “No tengo miedo” y “Todos somos Catalunya” entidades como la plataforma Recortes Cero convocaron concentraciones de apoyo también en otras ciudades como Valencia, Alicante, Castellón y Vigo.
Críticas
Puigdemont y Colau convocaron la manifestación el pasado fin de semana, y la asistencia del rey y de Rajoy ha despertado las críticas de la CUP (izquierda independentista y anticapitalista), así como de 170 colectivos sociales, como Òmnium Cultural, ANC, Casa Nostra Casa Vostra y Stop Mare Mortum, que han firmado un manifiesto que tilda de “hipócrita” que acudan el Gobierno y Felipe VI: contra su presencia, han llamado a vestir de color azul como símbolo del Mediterráneo, cruce de culturas.
Estas entidades y voces críticas convocaron dos horas antes de la marcha oficial otra manifestación sin Felipe VI ni Rajoy bajo el lema “Les vostres polítiques, les nostres morts. Pau, solidaritat i convivència en la diversitat”.