Miguel Barrachina, conseller de Agricultura, Agua, Ganadería y Pesca, ha expresado fuertes críticas al recorte en el trasvase Tajo-Segura, calificándolo de “crueldad sin límite” y argumentando que carece de justificación científica, siendo únicamente una decisión política que retrocede a “tiempos primitivos”. En su opinión, el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, busca cesar el riego que se lleva realizando durante 40 años, afirmando que “no quiere regantes, quiere sirvientes”.
Barrachina destacó que la situación actual en las cuencas del Segura es significativamente mejor en comparación con años anteriores, con embalses alcanzando niveles récord. Sin embargo, criticó que, pese a esta abundancia de agua, la Confederación Hidrográfica del Tajo insiste en recortar el suministro, anteriormente justificando la decisión por la sequía y ahora a pesar de la abundancia.
El conseller también señaló que el problema no es ecológico sino ideológico, sugiriendo que al Gobierno no le interesa la agricultura. Criticó que el agua excedente de la cabecera del Segura se pierda en Portugal debido al Convenio de Albufeira, afirmando que España está enviando más del doble de agua de lo acordado anualmente.
Barrachina enfatizó la necesidad de construir infraestructuras hidráulicas para gestionar eficazmente las lluvias intensas y los periodos de sequía, proponiendo un enfoque opuesto al del Gobierno actual. Según él, la eliminación del trasvase convertiría la huerta de Alicante, Murcia y Almería en desiertos, ya que no existe una alternativa viable para los regadíos tradicionales que han generado riqueza durante más de mil años.
Por último, criticó el enfoque del Gobierno hacia la desalación, argumentando que incrementaría los costes para los agricultores debido a que la desalación es un proceso caro y contaminante. Esto obligaría a ofrecer agua a un precio significativamente superior al actual, requiriendo subsidios políticos y dejando a los regantes en una posición de dependencia política. Barrachina concluyó abogando por mantener a los regantes independientes y capaces de continuar su actividad como lo han hecho durante las últimas cuatro décadas.