El debate sobre el ruido vuelve a situarse en el centro de la actualidad valenciana. Tras la polémica suspensión del Festival de les Arts por superar los límites acústicos permitidos, las miradas apuntan ahora al futuro Nou Mestalla, donde el Valencia CF contempla la celebración de grandes conciertos una vez el estadio entre en funcionamiento en 2027.
La preocupación no es nueva. Desde hace meses, asociaciones vecinales de Benicalap vienen advirtiendo del impacto que podrían tener tanto los partidos como los grandes eventos musicales en un barrio que ya soporta una elevada densidad de tráfico y actividad urbana.
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El precedente de Les Arts dispara las alarmas
La reciente cancelación de una jornada del Festival de les Arts por incumplir la normativa acústica ha aumentado la sensibilidad social respecto al ruido en Valencia. La decisión llegó después de que se detectaran niveles sonoros superiores a los permitidos por la ordenanza municipal y tras varias resoluciones judiciales favorables a vecinos afectados por la contaminación acústica.
Este escenario ha llevado a que cualquier gran proyecto de ocio al aire libre sea analizado con especial atención.
El Valencia quiere conciertos, pero limitados
El Valencia CF ha trasladado a representantes vecinales que su intención no es convertir el Nou Mestalla en un recinto de conciertos permanente. Según los planes conocidos hasta ahora, el estadio albergaría entre dos y tres grandes conciertos al año, concentrados principalmente en los meses de junio y julio, coincidiendo con el parón de la competición futbolística.
La entidad considera estos eventos una fuente importante de ingresos para un estadio diseñado para generar actividad durante todo el año y no únicamente cada quince días con los partidos del primer equipo.
El ruido preocupa a los vecinos
Las asociaciones vecinales de Benicalap han expresado reiteradamente su temor a que se reproduzcan problemas similares a los vividos en otros estadios europeos y españoles donde los conciertos han generado conflictos con el vecindario. Entre sus principales inquietudes figuran:
- El impacto acústico de conciertos multitudinarios.
- La llegada de más de 70.000 personas en determinados eventos.
- Los problemas de movilidad y aparcamiento.
- La falta de infraestructuras suficientes para absorber grandes concentraciones de público.
Algunos representantes vecinales consideran que un estadio abierto nunca podrá ofrecer el aislamiento acústico de un recinto cerrado y advierten de que el ruido podría convertirse en uno de los principales focos de conflicto cuando el estadio esté plenamente operativo.
El proyecto incorpora medidas acústicas
El diseño del Nou Mestalla incluye estudios específicos sobre contaminación acústica. La documentación presentada al Ayuntamiento contempla la instalación de silenciadores en sistemas de ventilación, correcciones en equipos de climatización y otras medidas destinadas a cumplir los límites fijados por la ordenanza municipal.
Además, el club ha trasladado a los vecinos que los conciertos se programarían en horarios que reduzcan las molestias y concentrados únicamente durante el verano.
Un estadio llamado a convertirse en gran recinto de eventos
Con una capacidad prevista superior a los 70.000 espectadores, el Nou Mestalla se perfila como uno de los mayores espacios para espectáculos de la Comunitat Valenciana. Precisamente esa dimensión es la que genera expectativas económicas para unos y preocupación para otros.
Mientras hosteleros y comerciantes ven una oportunidad de negocio, parte del vecindario teme que el ruido, el tráfico y las aglomeraciones terminen convirtiéndose en un problema permanente.
A poco más de un año de su inauguración prevista, el futuro estadio valencianista ya afronta uno de sus primeros grandes desafíos: demostrar que puede compatibilizar grandes eventos con el descanso de los vecinos de Benicalap.