La consellera de Servicios Sociales, Igualdad y Vivienda, Susana Camarero, reconoció este lunes que en la reunión del Consell de la Generalitat del 29 de octubre de 2024 se discutió sobre la dana. Admitió que “todos”, incluyendo su propio partido, deben aprender de la gestión de esta catástrofe. Camarero destacó que su consejería estuvo activa desde las ocho de la mañana, atendiendo todas las llamadas de teleasistencia. También se sumó al Cecopi para conocer de primera mano lo que ocurría, aunque no tenía competencia directa en Emergencias.
Durante su participación en la comisión del Congreso que investiga la gestión de la riada que causó la muerte de 229 personas en Valencia, se le preguntó si se mencionó la alerta roja durante la reunión del Consell. La vicepresidenta valenciana eludió dar detalles, citando el carácter secreto de las deliberaciones, pero confirmó que se discutió sobre la situación de dana. Camarero admitió que la gestión del Gobierno valenciano no fue perfecta y señaló que “todos” deben aprender lecciones, ya que la responsabilidad no recae únicamente en una parte.
Camarero también criticó la actuación de los ministerios de Interior y Defensa en la gestión de la dana. Aunque la Unidad Militar de Emergencias se activó en la mañana en Utiel y luego en otras zonas de Valencia, lamentó que se tuviera que solicitar efectivos del Ejército en grupos de 500. Denunció que “hasta pasadas 92 horas” ni la ministra de Defensa, Margarita Robles, ni el de Interior, Fernando Grande Marlaska, activaron a sus cuerpos para desplegar personal de seguridad y así evitar saqueos y robos.
Camarero consideró que es “sensato” definir un marco común de alertas en las comunidades autónomas para evitar que cada una actúe de manera independiente. En relación a eventos posteriores, confesó que, con la información disponible hoy, no habría asistido a una entrega de premios de la patronal valenciana en la que participó ese día. Aunque se mantuvo conectada mediante Whatsapp con su equipo, reconoció que intentó cancelar el evento sin éxito.
La vicepresidenta justificó su salida del Cecopi señalando que “nadie” la esperaba allí y que estuvo el tiempo que su agenda le permitió. Afirmó que no tenía que tomar “decisiones operativas”, ya que esta responsabilidad pertenecía a la consellera de Emergencias, Salomé Pradas, y a la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé. Además, negó haber recibido instrucciones específicas sobre cómo actuar ante la dana en los días previos.
Por otro lado, Camarero informó que su consellería envió un protocolo informativo a las residencias a las 09.52 con recomendaciones ante las fuertes lluvias y aseguró que todas las llamadas recibidas en el servicio de teleasistencia el 29 de octubre fueron atendidas. Destacó que, aunque no se pudo ayudar en todos los casos, el servicio se gestionó dentro de sus funciones, derivando llamadas al 112 o a la Policía Local.
En cuanto a las residencias cercanas al Barranco del Poyo, bajo la administración del Ayuntamiento de Picanya, Camarero sugirió que las autoridades locales conocían la situación y actuaron con la máxima rapidez posible. Finalmente, rechazó que el gobierno haya hecho recortes en políticas de emergencias relacionados con el apoyo a otras actividades, denunciando que algunos grupos intentan construir un relato que no coincide con los hechos.