La alcaldesa de Valencia, María José Catalá, ha descrito como un “parche” la propuesta de la Confederación Hidrográfica del Júcar para encauzar el barranco de La Saleta y conectarlo con el nuevo cauce del Turia. Según Catalá, es necesario abordar el problema de manera global, en lugar de hacerlo de forma puntual, barranco por barranco.
La primera edil ha reiterado su petición de un segundo Plan Sur. “He estado pidiendo este plan desde hace meses. Afrontar estas situaciones de encauzamientos al río de manera aislada es improductivo e irresponsable”, expresó Catalá. Agrega que el problema no solo afecta al barranco de La Saleta, sino también al del Poyo y a la capacidad del cauce del Turia. Enfatizó además la necesidad de proteger a la población y atender a los vecinos de las pedanías de La Torre, Castellar-Oliveral y Horno de Alcedo.
Catalá subrayó la importancia de un enfoque integral. “Lo que solicitamos es un plan de infraestructuras hidrológicas que abarque todos los encauzamientos de forma global y examine a fondo la capacidad del río Turia”, aseguró. Catalá también instó tanto a la Confederación Hidrográfica del Júcar como al Ministerio a tomar seriamente un nuevo plan de infraestructuras. “No se trata de encauzar La Saleta hoy y el Poyo mañana; necesitamos un plan general y global”, reiteró.
El Ayuntamiento de Valencia ha presentado alegaciones al proyecto de encauzamiento de La Saleta, solicitando un estudio detallado que evite que la construcción de dos muros pantalla incremente el riesgo de inundación en la depuradora de Quart Benager, en las viviendas aisladas de la zona de huerta y en los campos adyacentes al punto de conexión. La principal preocupación del consistorio es que la ejecución del desvío, al estar conectada con el barranco del Poyo, podría incrementar el flujo hídrico en 830 metros cúbicos por segundo, lo que reduciría significativamente el nivel de protección del nuevo cauce del Turia.