Un paciente esperó más de cuatro horas en un hospital público de la Comunitat Valenciana para recibir tratamiento. Ante la demora, decidió marcharse a casa. “Al final me iban a poner lo mismo que ya me tomo por vía oral en casa. Así que me fui”, explica. La doctora que lo atendía llegó incluso a plantear el envío de una ambulancia tras ver los resultados de la analítica, pero finalmente no fue posible. Más tarde, le llamó para disculparse, indicarle la medicación y reconocerle una realidad que se repite en muchos centros: “Están desbordados”.
El testimonio refleja la situación de angustia que viven muchos pacientes en los hospitales públicos de la Comunitat Valenciana, donde una segunda ola de gripe ha tensionado un sistema que, según los sindicatos, arrastra una grave falta de personal sanitario.
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Cuatro horas de espera media en Urgencias
Las organizaciones sindicales advierten de que los primeros días de 2026, especialmente lunes y martes, la espera media en los servicios de Urgencias se ha situado en torno a las cuatro horas. Decenas de pacientes han permanecido durante horas pendientes de una cama en planta para poder ser ingresados.
Según datos de Comisiones Obreras, los hospitales de Orihuela y La Ribera encabezaron el número de pacientes esperando ingreso, con 53 y 50 personas respectivamente.
Hospitales al límite de su capacidad
En el Hospital General de València, había 35 personas pendientes de ingreso, tras varios días con cifras que oscilaban entre 38 y 42 pacientes bloqueados en Urgencias. En el Hospital Arnau de Vilanova, pese a la apertura de dos circuitos de atención urgente, se contabilizaban 22 pacientes esperando cama y una demora media superior a las cuatro horas para ser atendidos.
Desde el sindicato CSIF advierten de una situación especialmente preocupante en las salas de Observación, que han llegado a atender casi el triple de pacientes de su capacidad habitual. “Hay espacio y monitores para diez personas, pero se ha llegado a atender a más de treinta”, denuncian.
Quejas en las salas de espera
La tensión también se percibe entre los familiares y pacientes que aguardan atención. “Llevamos horas esperando. Esto es una vergüenza. Hablamos de sanidad pública. Nadie viene al hospital por gusto, y menos la gente mayor, que es la que más sufre estas esperas”, lamentan desde las salas de Urgencias.
Los sindicatos aseguran que las urgencias están “dobladas”, la hospitalización interna colapsada y que la falta de camas obliga a derivar pacientes a plantas que no les corresponden, como traumatología, agravando aún más la situación asistencial.