En apenas una semana, los socios del gobierno del Rialto han esceneficado en tres ocasiones que tienen dos maneras distintas de entender la gestión municipal. Compromís y PSPV-PSOE han aireado en público lo que no escoden en privado. Los tres últimos rifirrafes se han sucedido tan rápido como los comunicados y desmentidos de ambas partes.
Si primero fue el monolito del 15M, el jueves fueron las referencias de los socialistas al “elitismo” de Compromís y la negativa de la formación valencianista a darle una calle a Francisco Largo Caballero, histórico dirigente socialista.
Pero este viernes, los reproches y acusaciones vertidas un día antes entre ambas formaciones se han suavizado y los representantes de ambas formaciones han escenificado en público cierta sintonía. Estas cosas que pasan han venido a decir. “No hay que echar más leña el fuego“, ha pedido el vicealcalde, de Compromís, Sergi Campillo. Habrá calle para el que fue presidente durante la segunda República. Y será realidad en breve, ha prometido.Play/PauseDescargar Compartir
La vicealcaldesa socialista, Sandra Gómez, ha aceptado la pipa de la paz. Y los dos han desviado la atención hacia el enemigo común. Gómez le ha echado en cara al PP que no sepa que la Guerra Civil fue entre demócratas y fascitas y Campillo advertía a los populares de que corren en el riesgo de convertirse en extrema derecha.Play/PauseDescargar Compartir
Y así hubiera quedado la cosa si unas horas después de finalizar la rueda de prensa en la que comparecieron Gómez y Campillo, los socialistas no hubieran apostillado y celebrado que Compromís “rectificara” y que “por fin vayan a desbloquear el proceso para que (Largo Caballero) tenga la calle”.