Consejos para quedar como un wine lover. ¡Toma nota!

172bbb6925ea60f5eff6e30faa5e8f52A la hora de probar un buen vino son los factores que influyen, es cierto que hay elementos objetivos que hacen que apreciemos mejor las propiedades de este producto.

Un ejercicio de cata supone un trabajo de reconocimiento del vino y su esencia, degustar no es catar.
Distinguir aromas y colores, las sensaciones que produce el vino, el tiempo que se mantiene en la boca. Tema diferente a beber por el mero disfrute. Analizamos el vino en su forma visual, observando su color, la textura y la lágrima. Para después pasar a la  fase olfativa, donde verdaderamente empieza la auténtica cata. El olfato es capaz de distinguir y catalogar miles de aromas distintos, y el vino está repleto de ellos.
En la fase olfativa no se habla de olores, sino de aromas. No puedes decir que el vino huele a una cosa u otra, sino que el vino tiene uno u otro aroma.Por vía nasal cuando lo olemos o por vía retronasal que es cuando los aromas suben desde la boca cuando lo bebemos.
Una de las cosas más difíciles en una cata es saber distinguir los tipos de aromas de cada vino. En general, los aromas del vino los obtiene de: La variedad de uva con el que está elaborado La época y el año en que se ha realizado la vendimia. El proceso de fermentación que se ha utilizado. El almacenamiento. La crianza en barrica, La madera para la crianza. El tiempo en la botella antes de abrirla.
 Es importante aprender a catar vino, acostumbrar a nuestro olfato a percibirlos y clasificarlos, porque luego en la fase gustativa vamos a poder disfrutar mucho más de su sabor.
Pero si aún así sigues siendo de los que no distingue el guayabo de la manga o la madreselva de la acacia. Si eres de los que te acercas al vino como sabes o como puedes, no te preocupes. Sin duda, uno de los más importantes es el contexto en el que se degusta: Un caldo modesto gana muchos enteros si se disfruta en buena compañía. Y siempre tendrás la opción de aprender a través de las paginas webs para comprar vino online.

Te dejamos algunos consejos para que dar como un wine lover. ¡Toma nota!

Coge  la copa, objeto al que no siempre se presta la atención debida y cuya elección puede modificar nuestra percepción sobre la bebida ya que dependiendo del tipo de vino se utilizará una copa u otra, por el tallo para no calentar el líquido ni ensuciar la copa, pues tiene que estar completamente transparente para la fase visual.

La cata

 Sin agitar la copa todavía, introduce la nariz dentro e inspira. En este momento percibirás los aromas primarios,  aportados por la variedad de la uva y su mosto, que son muy volátiles y no necesitan que se mueva el vino para aparecer. De esta forma no se mezclan con los secundarios y terciarios.

Agita la copa dándole vueltas, de forma suave, para liberar los aromas secundarios, procedentes de la fermentación del mosto, cuando los azúcares se transforman en alcohol, cetonas, ácidos y aldehídos y vuelve a oler. Ahora percibimos aromas que pueden coincidir con otros vinos, pues al ser sustancias producidas durante la fermentación pueden darse en diferentes variedades de uva.

Vuelve a agitar la copa y repite el proceso. Llegará un momento en que empezarás a percibir los aromas terciarios, que se generan durante la etapa de envejecimiento de los diferentes tipos de vinos, tanto en barrica como en botella, los que se obtienen del envejecimiento y conservación del vino. Son los aromas más complejos y profundos, pues intervienen muchos factores durante mucho tiempo, cuanto más larga es la crianza de más aromas vamos a poder disfrutar.

Esta sería la fase olfativa. Cuando olemos un vino, el aroma que percibimos dependerá de nuestra capacidad olfativa, no todo el mundo tiene la misma y no todos tenemos catalogados en nuestro cerebro los mismos aromas. Por eso esta es una de las fases más complejas, a la vez que divertidas, pues cada persona puede tener distintas opiniones según su propia percepción.

Así que pasaremos a otro tipo de análisis perceptible para todos.

Las copas

¿Cómo debe ser una buena copa de vino? ¿Cómo debe ser su tamaño?, ¿cuál es el material idóneo?, ¿y su forma más adecuada?, ¿cómo deben limpiarse?…

Una copa, sea para el vino que sea, tiene que ser de cristal liso (sin dibujos), transparente e incoloro. Debe, pues, estar desprovista de labrados, arabescos o colores, por muy fashion que resulte. De esta forma podremos apreciar el vino en su totalidad: su tono real, que no haya nada extraño, ya que la fase visual nos va a ir diciendo cosas sobre el tipo de vino y el estado en el que se encuentra, sobre todo fijándonos en el ribete (parte exterior del vino) que forma a través del cristal.

Extremadamente fina, con un grosor recomendable de un milímetro -aunque sí: se romperá con frecuencia-. Así es más agradable al tacto y al paladar. No obstante, en función de las notas que se quieran potenciar, dependiendo del vino, la copa dispondrá de un diámetro u otro. Y tener un tallo y un pie mínimo que se pueda coger con los dedos sin tocar el cuerpo o cáliz, que es donde se contendrá el líquido, y que a su vez se divide en la base o balón y el cuello.

Las razones de su transparencia y lisura son que debe permitir observar el vino a través del cristal y al contraluz para apreciar si tiene impurezas o no -nos habla de la limpieza del proceso de elaboración, el estado del corcho, la necesidad de filtrado, etc.-, así como los matices de color, que ayudan a describirlo y ver su nivel de oxidación. También nos permitirá apreciar la lágrima que deja al agitarlo, mayor cuanto más grado alcohólico tenga

Dependiendo del tipo de vino se utilizará una copa u otra. En el caso del tinto es mejor que sea de gran volumen para que éste se oxigene bien. Así puede respirar y airearse. Para el blanco, en cambio, las copas son más pequeñas y delgadas porque deben mantener la temperatura. Ya sabemos que el blanco debe servirse más fresco para percibir mejor las notas frutales.

Por otro lado el tallo nos permitirá coger la copa sin tocar con las manos, calientes, el cáliz por la parte del balón, por lo que no intervendremos así en la temperatura del vino. Adicionalmente, debe guardarse una proporción entre la longitud del tallo y el volumen del cáliz -aunque puede ser variable según el tipo de copa- con el fin de hacer cómoda la sujeción. En general, los cálices grandes tendrán tallos largos.

Las copas han de cogerse siempre por el tallo (o por la base), por lo que éste ha de ser largo. Es frecuente ver a mucha gente sosteniendo las copas por la parte superior. Esto es un error porque de esta forma lo único que conseguiremos, además de manchar el cristal, es calentar el vino. Por eso, es muy extraño ver al alguien que entiende de vinos tomar la copa de esa manera. Si desconocías este pequeño gesto, tenlo en cuenta la próxima vez porque, más allá de lo anecdótico, responde a un motivo realmente práctico.

El fondo de la copa debe ser ancho y redondeado y más cerrado arriba. De este modo el vino se airea y libera sus propiedades, sin que se volatilicen rápidamente.

Si la copa, independientemente del tamaño, es algo más cerrada en la parte superior de la misma, los aromas se aprecian mejor, ya que son sustancias volátiles y esta forma en la copa evita que se pierdan rápidamente, matiza Daniel Orusco, enólogo de Bodegas Cartema.

 Otro punto a tener en cuenta es cómo limpiar la copa después de su utilización. Debe ser con agua tibia y dejarla escurrir boca abajo. Después, se guardarán en un sitio seco para que no coja olores.

Para cada tipo de vino existe una copa diferente, aunque todas ellas comparten unas características comunes. Deben estar fabricadas por cristal, ya que es un material inerte que no aporta sabores, ni olores desagradables.

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Tipos de copa

Para cada tipo de vino existe una copa diferente, aunque todas ellas comparten unas características comunes. Deben estar fabricadas por cristal, ya que es un material inerte que no aporta sabores, ni olores desagradables.

Catavinos.

Aunque se puede confundir con una copita de manzanilla, este tipo de copa sirve para usos más técnicos y profesionales.

 Copa flauta.

Su forma fina y alargada es la más adecuada para catar vinos espumosos, donde nos podemos fijar, por ejemplo, en el ascenso y el tamaño de la burbuja.

Chardonnay

Una copa para blanco un tanto especial, pues no es esbelta sino de tallo algo más bajo, cáliz algo chato y cuello amplio. Se utiliza así porque los vinos de esta variedad suelen ser bastante afrutados y ligeros y ofrecen todos sus aromas al primer sorbo, por lo que no es necesario un cuello estrecho que los concentre.

Copa borgoña

Es una copa grande, de cáliz voluminoso y algo barrigudo y cuello ancho. El tallo es proporcionadamente largo. Se usa para vinos de la zona de Borgoña, principalmente basados en la variedad pinot noir, muy infusionada, potente pero ligera a primer golpe de aroma.

Copa burdeos

El cáliz es más alargado  que la borgoña y alto y el cuello es cerrado aunque no estrecho. Es la copa más estándar para vinos tintos y va muy bien para todo tipo de españoles.

Cabernet Sauvignon

Es una copa similar a la burdeos pero de tamaño algo menor. Se usa para los vinos más temperados de esta variedad, que son ligeros en estructura pero con sabor. Sería la ideal para muchos vinos del Penedés, así como para los tintos atlánticos de Ribeira Sacra y Rías Baixas, etc.

Blanco seco

La copa para blancos secos tiene un mayor volumen, un tallo alto y una base de cáliz ancha y barriguda para acabar en un cuello en cilindro que se cierra en estrecho. El motivo es permitir por un lado que el vino en el interior respire bien, ya que no suelen ser vinos excesivamente aromáticos, pero a la vez que en esta chimenea se puedan concentrar los aromas para disfrutarlos en cada sorbo.

Sauternes

Sería una copa intermedia hacia las copas más pequeñas, que corresponden a los vinos especiales. Podría describirse como la copa del blanco seco en versión más pequeña pero sin el cáliz barrigudo ni el cuelo estrecho, sino algo más proporcionada. Se usa para sauternes en Francia pero sirve también para cualquier otro vino dulce en general, ya sea con azúcar residual o añadido después.

Jerez

Los vinos de Jerez, se consumen en una copa tan especial como ellos, pequeña, de cáliz alargado pero corto y de tallo corto y grueso. El grosor del cristal puede ser algo mayor para mejorar la conservación de la temperatura, ya que se toman desde frescos a templados.

 Oporto

Otro vino singular que tiene su propia copa, de tamaño similar a la del Jerez pero más ancha de cáliz y con el cuello que después se va cerrando para concentrar el aroma. Es una copa que puede servir también para otros vinos fortificados, de potente aroma y dulzor.

 Madeira

Un vino también fortificado, denso y potente, aunque no tan dulce como puedan ser los oportos más jóvenes. Aunque puede tomarse en copa de oporto, tiene la suya propia, que similar a la anterior, sufre un estrangulamiento en el centro para luego abrirse en el cuello, con el fin de ofrecer mejor el aroma. Puede servir también para oportos, tokaj, moscatel, etc.

 

Como veis, la forma de todas ellas está pensada para sacarle el máximo partido a cada tipo de vino. La próxima vez que te sientes a una mesa con estas copas, no hay excusas para la equivocación.

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