RSS de noticias de Valencia
Mapa de la pobreza en Valencia
Bajo la superficie visible de Valencia existe otra realidad, una que suele escapar de los círculos personales de muchos y que rara vez es agradable. Este aspecto oculto de la ciudad emerge de vez en cuando a través de informes que nos enfrentan con situaciones que ignoramos habitualmente. La pobreza invisible es una de esas realidades. Quizás ha notado las lavanderías automáticas en la ciudad y las ha asociado con la gentrificación, pero son necesarias para uno de cada tres habitantes de Valencia que no dispone de lavadora en casa. Este dato tan significativo proviene del más reciente barómetro municipal, que revela una ciudad enfrentándose como puede a las dificultades económicas.
El barómetro de marzo analiza especialmente la vivienda en Valencia. Revela que el 94,2% de los ciudadanos aboga por un aumento de viviendas públicas en alquiler, aunque el 85,1% prefiere adquirir una vivienda propia. Más del 80% respalda la extensión de beneficios fiscales tanto para inquilinos como propietarios y un 90% apoya las ayudas al alquiler. Al elegir nueva residencia, el 32,2% prioriza la cercanía a la familia, mientras que el 30,4% valora un entorno agradable. Un 59,2% ve los pisos turísticos como un problema importante, frente al 34% que los considera irrelevantes. La seguridad es una preocupación para el 50,7%, mientras que para el 49,9% no lo es.
En los barrios de Rascanya, el Marítimo y Algirós, cerca del 50% de los residentes no pueden permitirse vacaciones. Esta cifra es drásticamente menor en el Ensanche, donde solo un 15% afronta la misma situación. Conforme nos alejamos del centro de Valencia, el número de personas que no pueden irse de vacaciones incrementa notablemente. En Algirós supera el 42% y en Rascanya ronda el 48%.
Imprevistos como la rotura de una caldera representan un drama económico en barrios como Rascanya u Olivereta. El 60% de los residentes en Rascanya y el 55% en Olivereta luchan por hacer frente a estos gastos. En contraste, en Pla del Real, donde la renta per cápita es más alta, este problema afecta solo al 12% de los habitantes.
Salir a comer fuera es inalcanzable para el 15% de los vecinos de Jesús. En el Marítimo, una de cada tres personas no puede permitirse comer fuera nunca, mientras que en Jesús, el 14,8% inician lo mismo. En Rascanya, el porcentaje es del 11,7%, y en Pla del Real, todos dicen poder salir a cenar al menos una vez al mes.
El 19% de los valencianos no puede permitirse un capricho no planeado. Aunque el barómetro no especifica si se trata de objetos de bajo costo o más caros, resulta preocupante que dos de cada diez vecinos no puedan darse un pequeño gusto, sin importar si trabajan o no.
Además, un 16,2% de los residentes en los Poblados Marítimos no puede costear un teléfono móvil y en distritos como el Marítimo, Rascanya o Quatre Carreres, un 17% no tiene acceso a una lavadora por motivos económicos o de espacio. Incluso en Extramuros, cerca del Jardín del Turia, un 20% de los encuestados quisiera tener una lavadora.
Cuando el dinero escasea, los platenses priorizan el impago de la hipoteca, como ocurre en Rascanya (35%) y Campanar (45%). En Pla del Real, aquellos con problemas económicos optan por no pagar el alquiler. Más del 70% en Rascanya devuelve los recibos de luz debido a su imposibilidad para abonar el costo.
Un 16% de los habitantes del Marítimo valora su situación financiera como buena, frente al 65% en el Ensanche. Los residentes en Algirós, el Marítimo, Rascanya, y otros se enfrentan a condiciones económicas que consideran “malas”. Una amplia mayoría, casi el 80%, cree que su situación económica no mejorará el próximo año, y solo el 13,1% espera una mejora financiera. Esta tendencia revela un marcado pesimismo entre los valencianos hacia el futuro económico.