Un estudio liderado por el catedrático de Bioquímica y Biología Molecular José Villalaín, de la Universidad Miguel Hernández de Elche (UMH), ha conseguido describir con precisión el comportamiento del ninfeol A en las membranas celulares. Este compuesto, presente en el propóleo, es conocido por sus propiedades saludables.
La investigación, que aparece en la portada de la revista científica Membranes de junio, se llevó a cabo mediante simulaciones de dinámica molecular, según un comunicado de la UMH. El ninfeol A es uno de los principales compuestos bioactivos del propóleo, una sustancia producida por las abejas meleras y utilizada históricamente por sus beneficios terapéuticos. También se ha encontrado en el árbol tropical Macaranga tanarius, empleado en la medicina tradicional asiática.
Estudios previos han mostrado que el ninfeol A posee potencial antioxidante, antimicrobiano y anticancerígeno, lo que lo convierte en un prometedor candidato para el desarrollo de tratamientos terapéuticos. Para comprender mejor su actividad biológica, el profesor Villalaín utilizó simulaciones de dinámica molecular que pueden recrear membranas celulares complejas similares a las del cuerpo humano.
Villalaín explicó que mediante estas técnicas ha sido posible analizar cómo se comporta el ninfeol A en una membrana biológica compleja, lo que contribuye a entender su eficacia terapéutica. Adscrito al Instituto de Investigación, Desarrollo e Innovación en Biotecnología Sanitaria de Elche (IDiBE-UMH), el investigador observó que el compuesto se inserta espontáneamente en la membrana y tiende a adoptar una conformación extendida. Esto facilita sus interacciones con los lípidos de la membrana.
Aunque el ninfeol A actúa principalmente como molécula individual, también puede formar pequeños agregados, alterando ligeramente la estructura de la membrana y aumentando su fluidez. “Esta flexibilidad y movilidad dentro de la membrana podrían explicar en parte su potente actividad biológica”, señaló Villalaín.
El estudio destaca el valor de las simulaciones computacionales para investigar interacciones moleculares que son difíciles de observar en el laboratorio. Además, abre nuevas oportunidades para el estudio de otros compuestos naturales con posibles aplicaciones biomédicas.