El Ayuntamiento de València ha puesto en marcha un proyecto piloto para probar la jornada laboral de cuatro días, coincidiendo con tres festivos consecutivos y trasladando una festividad de enero a este mes. La iniciativa se llevará a cabo durante las semanas del 10 de abril (Lunes de Pascua), 17 de abril (San Vicente Ferrer), 24 de abril (por el 22 de enero, San Vicente Mártir) y 1 de mayo (Día del Trabajo). El centro de innovación Las Naves del Ayuntamiento evaluará los resultados para disponer de las conclusiones de esta prueba a partir del 20 de julio.
La propuesta ha partido de un proceso de diálogo con los sectores implicados (sindicatos, empresas, entidades vecinales, instituciones y otros agentes sociales) y la experiencia se suma a otras parecidas llevadas a cabo en varios países del mundo, entre ellos Lituania, Reino Unido, Nueva Zelanda, Alemania, Suecia, Islandia, Portugal o Japón.
Se estudiarán tres grandes ámbitos: la salud y el bienestar social, la emergencia climática y la economía. En concreto se analizarán cuestiones como los usos del tiempo, la conciliación de la vida laboral, la sensación de bienestar, el descanso, el impacto de la medida sobre los gases de efecto invernadero, la calidad del aire, el silencio, el consumo energético, el tráfico, la red pública de transporte, el turismo de interior, la hostelería, el comercio y las compras en comercios y tiendas, entre otras cuestiones.
Según Sage, se busca una mejora en la calidad de vida de los trabajadores, una atención más adecuada de las necesidades familiares y personales, un refuerzo de las relaciones sociales, menor estrés, mayor interés por el trabajo y un ambiente más agradable y humanizado, entre otros beneficios. Las amenazas incluyen la dificultad para distribuir el tiempo de ocio y la posible desmoralización de los trabajadores al pensar que la empresa cada vez necesita menos tiempo de su parte.