Este es el primer post de "El buen interrogador". Este primer capítulo trata el proceso de hominización. Que es muy relevante para el interrogador, ya que debe de ser consciente de que existen emociones que mostramos en nuestro rostro imposibles de controlar. Son indicios que el interrogador debe tener muy presentes cuando está ejerciendo su investigación.
Alegría, asco, desprecio, ira, miedo, tristeza y sorpresa son las emociones básicas e inherentes que nacen con nosotros en cualquier cultura del mundo. No son aprendidas, sino innatas en el ser humano.