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El Cabanyal: el barrio más codiciado de Valencia
El barrio del Cabanyal en Valencia se destaca por su orgullo hacia sus tradiciones, costumbres religiosas, gastronomía y su particular diseño urbano. Este lugar ha sido epicentro de conflictos urbanísticos en el Cap i Casal, rivalizando en importancia con el solar de Jesuitas y la ZAL de La Punta. Cuando salió el primer número de LAS PROVINCIAS, medio que está por celebrar 160 años de historia, el Cabanyal era aún un municipio independiente, lo que resalta la relevancia cultural del Distrito Marítimo.
El nombre “Cabanyal” se menciona por primera vez en 1422, en referencia a la reparación de un puente. Aún restaban 443 años para que se derribaran las murallas de la Valencia medieval, pero ya existía un pequeño pueblo en la playa, cuyo sustento provenía del mar y la pesca. Hoy en día, esa actividad ha desaparecido por completo, incluyendo los talleres tradicionales.
La estructura urbana que a finales del siglo XX generó conflictos proviene de las barracas y chozas de pescadores, organizadas para recibir mejor ventilación y formando un grid que perdura, salvo algunas avenidas modernas. Las acequias delimitaban barrios, una característica aún presente en el callejero local.
La mayoría de esas barracas desaparecieron tras incendios en 1796 y 1875, causados por la combinación letal de paja y madera, junto con la cercanía entre viviendas. Aunque la pesca en el Cabanyal ha cesado, el Ayuntamiento trabaja para recuperar la Casa dels Bous, que servía para guardar el ganado usado en la pesca y que abrirá como museo evocando los cuadros de Joaquín Sorolla.
El Poble Nou de la Mar, que incluía al Cabanyal, el Canyamelar y Cap de França, funcionó como municipio independiente entre 1836 y 1897. Este periodo atrajo a la burguesía, que transformó la zona en un destino de veraneo, fomentando un estilo arquitectónico único: el modernismo popular. Este urbanismo singular, con fachadas coloridas y motivos florales, aún enamora a muchos, quienes están dispuestos a pagar cuantiosas sumas por estas propiedades.
Sin embargo, antes de esa transformación, ya existían planes, como la propuesta de Manuel Sorní en 1865 y la de Casimiro Meseguer en 1883, para expandir la avenida Blasco Ibáñez hasta el mar, aunque estos proyectos iniciales no se materializaron. Fue en 1989 cuando se dejó en etapa diferida durante la aprobación del Plan General pero, en 1998 se aprobó un plan especial que incluía tal prolongación.
Este desarrollo provocó un conflicto social y legal que llevó a la creación de “Salvem El Cabanyal.” Finalmente, los tribunales detuvieron el proyecto debido a que la Generalitat había declarado parte del Cabanyal como Bien de Interés Cultural en 1993. Esto ha conducido al Cabanyal a convertirse en un barrio de moda, pero no exento de tensiones por la gentrificación y el aumento del coste de vida.
Hoy, el debate sobre el uso del suelo y la presencia de viviendas turísticas persiste. Inmuebles municipales destinados a ser derribados por la prolongación de la avenida ahora se venden a precios altos, a pesar de su estado ruinoso.
El Cabanyal también es conocido por su playa y paseo marítimo, que, tras un largo proceso, quedó completamente unido a la Malvarrosa en 1993. El desarrollo del paseo ha resultado en el derribo de primeras construcciones para dar paso a nuevos edificios más acordes a los gustos actuales.
Este espacio también enfrenta críticas por falta de mantenimiento, reflejando debates no resueltos sobre el litoral de la ciudad y sobre la lentitud en la recuperación del antiguo Poble Nou de la Mar.
Por otro lado, el 160 aniversario de LAS PROVINCIAS es motivo para una muestra que relatará la evolución urbanística de Valencia en el Centre del Carme Cultura Contemporània, abierta de diciembre a febrero, con acceso gratuito.
En cada etapa de la historia del Cabanyal han participado destacados artistas y académicos que han dejado su reflexión sobre el devenir del barrio.