El comercio local emerge tras la catástrofe
Diversos negocios en diferentes localidades han enfrentado el desafío de reabrir tras seis meses desde que la dana causó estragos. A pesar de las dificultades, el comercio local está resurgiendo lentamente gracias al optimismo y al apoyo de la comunidad, demostrando su capacidad de resiliencia.
En Massanassa, el Centro de yoga Viuyoga, ubicado en la calle Palleter, sufrió un metro y medio de agua y barro que arruinó el suelo. “Aunque no tenía maquinaria ni equipos informáticos, el estado del suelo hizo imposible reabrir hasta que se solucionó el problema de humedad”, explica la propietaria Vicenta Casañ.
En Catarroja, la tienda Moños de fallera Carla Ramos tuvo más de dos metros y medio de agua debido a su ubicación cercana al barranco del Poyo, lo que destrozó por completo el establecimiento. Carla Ramos comparte que, inicialmente, se sintió abrumada por el desastre, pero con el apoyo de su marido, renovó su tienda con una imagen más alegre para dejar atrás lo ocurrido. A pesar de la pérdida total del material por la riada, Carla continuó trabajando desde su casa para atender a sus clientas mientras el local estaba en reformas. “Cuando llueve, todavía siento cierto temor por la proximidad al barranco”, admite Carla.
Otra comerciante, Ana, dueña de una zapatería en la calle Joaquín Olmos de Catarroja, encontró su calzado flotando. “La entrada era de parquet y tuvimos que reconstruir todo el suelo y las paredes, así como esperar que la humedad desapareciera antes de poder pintar de nuevo”, relata Ana, quien ya ha reabierto su tienda.
En cada localidad afectada, los comercios van reabriendo sus puertas dia a dia. En Picanya, Amparo vivió la inundación desde su lugar de trabajo, una droguería con 30 años de antigüedad que, tras las reformas, ahora ofrece productos de higiene, belleza, parafarmacia, y más. Amparo recuerda cómo pudo cerrar las persianas automáticas a tiempo tras recibir una llamada advirtiendo sobre la caída del puente de Picanya.
En Algemesí, la Casa del Paper recién abrió hace dos semanas en plena temporada de comuniones, aunque aún no tiene el escaparate completo debido a retrasos con la cristalería a medida. “Sabíamos que sería un proceso largo, pero la falta de mano de obra y materiales lo ha complicado aún más”, señala María José, la dueña.
Otros comercios siguen en proceso de reapertura. Miguel Ángel, quien tiene una tienda de reparación de calzado dentro de un supermercado en Algemesí, planea reabrir el 8 de mayo. Aunque su local quedó completamente destruido, se muestra confiado en que sus clientes volverán: “Soy el único zapatero de Algemesí y la gente ha estado preguntando cuándo reabriré”.
El comercio local demuestra fortaleza y determinación para salir adelante, incluso cuando la reconstrucción se ralentiza por la escasez de materiales y mano de obra.