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El frío y la humedad intensifican el dolor articular durante el invierno
Especialistas alertan de que las bajas temperaturas, la humedad ambiental y la presión atmosférica pueden agravar las molestias musculares y articulares.
La llegada del invierno no solo trae consigo días más cortos y temperaturas más bajas. Para muchas personas, también supone un aumento del dolor articular y muscular, una molestia que se intensifica especialmente en contextos de frío, humedad elevada y cambios en la presión atmosférica.
Según los especialistas, cuando el cuerpo se expone al frío tiende a contraerse para conservar el calor. Esta reacción provoca una menor irrigación sanguínea en músculos y articulaciones, favoreciendo la rigidez y el malestar físico.
Rigidez muscular y postura encogida
El dolor puede aparecer a cualquier edad y suele manifestarse con mayor intensidad en zonas como las cervicales, la espalda lumbar o las piernas. El doctor Rubén Rubio, de la Unidad del Dolor del :contentReference[oaicite:0]{index=0}, explica que durante el invierno “adoptamos posturas más encogidas, lo que provoca una mayor contracción muscular y aumenta la sensación de rigidez”.
A este factor se suma la humedad ambiental, especialmente presente en zonas costeras como Valencia, que amplifica la percepción del dolor. Los cambios en la presión atmosférica, sobre todo antes de episodios de lluvia, también influyen en el aumento de las molestias.
Más allá de las enfermedades reumáticas
De acuerdo con la :contentReference[oaicite:1]{index=1}, millones de personas en España padecen alguna enfermedad reumática, como artrosis o artritis. Sin embargo, los efectos del frío no se limitan únicamente a estos pacientes.
“Personas jóvenes con contracturas, sobrecargas musculares o problemas tendinosos también pueden experimentar un incremento del dolor durante los meses más fríos”, señala el especialista.
El papel del líquido sinovial
Otro elemento clave es el líquido sinovial, encargado de lubricar las articulaciones. Con el descenso de la temperatura, este fluido pierde eficacia, lo que se traduce en una mayor sensación de rigidez y dificultad de movimiento, especialmente al levantarse por la mañana.
Recomendaciones para aliviar las molestias
Para mitigar los efectos del frío, los expertos aconsejan realizar un calentamiento suave de entre quince y veinte minutos al comenzar el día, vestir ropa de abrigo cómoda sin excesivo peso y mantener una temperatura estable en el hogar, situada entre los 20 y los 22 grados.
La alimentación también juega un papel relevante. Una dieta rica en antioxidantes y ácidos grasos omega-3 puede contribuir a reducir la inflamación y mejorar la movilidad articular. Estos nutrientes ayudan a controlar el dolor sin necesidad de recurrir de forma continuada a antiinflamatorios.
Cuándo acudir al especialista
Los profesionales advierten de que si el dolor se mantiene durante más de tres o seis meses puede cronificarse. En estos casos, recomiendan acudir a unidades especializadas del dolor para una valoración médica adecuada.
Escuchar al cuerpo, protegerse del frío y mantener una actividad física moderada son claves para afrontar mejor los meses de invierno y reducir el impacto del dolor articular.
Redacción
Etiquetas: salud, dolor articular, invierno, frío y humedad, reumatismo, bienestar