La iniciativa pedía rebajar el IVA eléctrico al 4% y eliminar impuestos a hidrocarburos para salvar un sector que factura 4.800 millones de euros. VOX denuncia que el recorte en derechos de emisión de la UE supone un sobrecoste de 180 millones anuales para las empresas de Castellón.
La industria cerámica de Castellón, pulmón económico de la provincia y referente nacional, vuelve a ser el centro del debate político en las Cortes Valencianas. Los grupos parlamentarios de Compromís y el Partido Socialista han votado en contra de la Proposición No de Ley (PNL) presentada por VOX, que buscaba blindar al sector frente a las políticas de emisiones de la Unión Europea y la escalada de costes energéticos.
El “impuesto” a las emisiones: un golpe de 180 millones
El punto principal de la iniciativa exigía la revisión del recorte del 34% en las asignaciones de derechos de emisión de CO₂ impuestos por Bruselas. Según los datos defendidos por VOX, esta medida supone un sobrecoste directo para las azulejeras de aproximadamente 180 millones de euros cada año, algo que califican de “amenaza ideológica” y no técnica.
IVA al 4% y menos impuestos: el plan de choque propuesto
Además de la batalla en Bruselas, la propuesta incluía medidas fiscales de aplicación nacional para aliviar la asfixia del sector:
- Electricidad: Establecer un IVA reducido del 4% en la factura eléctrica.
- Eliminación de tasas: Suprimir definitivamente los impuestos de hidrocarburos y el eléctrico para las industrias gasintensivas.
¿Qué se juega Castellón? Una industria de 15.900 empleos
La relevancia de esta votación radica en el peso específico del sector en la economía valenciana:
- Producción nacional: El 94% de la cerámica de España se fabrica en la provincia de Castellón.
- Empleo: El sector mantiene unos 15.900 empleos directos.
- Facturación: El volumen de negocio supera los 4.800 millones de euros, siendo uno de los principales motores de exportación de la región.
La postura de la oposición
Aunque la iniciativa no ha salido adelante tras el rechazo de Compromís y PSOE, el debate pone de manifiesto las diferencias en la hoja de ruta industrial. Mientras que la derecha y la extrema derecha abogan por reducir la presión fiscal y relajar las exigencias climáticas para mantener la competitividad, la izquierda defiende la transición ecológica como una vía necesaria, aunque esto genere fricciones con los costes de producción actuales en el corto plazo.
Qué debe tener en cuenta el lector
Si vive en las comarcas del “triángulo del azulejo” (Onda, l’Alcora, Vila-real), este tipo de debates en las Cortes marcan el clima de inversión de las empresas. El aumento de los costes de emisión y la energía no solo afecta a los beneficios de las grandes compañías, sino que es el factor que suele determinar la aplicación de ERTEs o el mantenimiento de los cerca de 16.000 puestos de trabajo directos que dependen del sector.


