El llamado Jardín de Monforte. Dos leones rehusados guardan el vergel

Fue costumbre bastante arraigada entre la aristocracia valenciana y era habitual que poseyeran auténticos palacetes rodeados de ostentosos jardines, generalmente, en las afueras de la ciudad.

El Jardín de Monforte es uno de esos pocos jardines privados valencianos que nos ha llegado hasta nuestros días, con todo su esplendor, formando parte de los jardines municipales de Valencia.

Jardines de Monforte. Ca. 1940. A. P. R. S.

Jardines de Monforte. Ca. 1940. A. P. R. S.

Jardines de Monforte, o mejor podríamos llamar Jardines de Romero, ya que Juan Bautista Romero y su esposa (Marqueses de San Juan) fueron los verdaderos constructores de este espléndido vergel. Fue a mediados del siglo XIX cuando los marqueses adquirieron un huerto para construir los jardines que nos ocupan. Juan Bautista Romero hizo construir la casona y el jardín con motivo de hacer olvidar a su esposa la reciente muerte de su único hijo varón, también llamado Juan Bautista, fallecido a los veinte años de edad. Las instalaciones, de carácter romántico, fueron hechas con gusto exquisito y el marqués tuvo un gasto de más de quinientas mil pesetas de la época, cantidad astronómica por entonces.

Jardines de Monforte, o mejor podríamos llamar Jardines de Romero, ya que Juan Bautista Romero y su esposa (Marqueses de San Juan) fueron los verdaderos constructores de este espléndido vergel.

Una anécdota: los dos leones que permanecen formando parte del conjunto fueron esculpidos por el artista José Bellver para la entrada del Congreso de los Diputados en Madrid, pero su reducido tamaño no era el ideal y se quedaron en nuestro jardín.

los dos leones que permanecen formando parte del conjunto fueron esculpidos por el artista José Bellver para la entrada del Congreso de los Diputados en Madrid, pero su reducido tamaño no era el ideal y se quedaron en nuestro jardín.

El llamado Jardín de Monforte, se convirtió en uno de los lugares emblemáticos y románticos de la ciudad, lugar de referencia para los valencianos, un vergel rodeado de plantaciones y esculturas como auténtico tesoro urbano. Cada uno de sus rincones es una poesía y así lo vieron artistas de diferentes épocas, pintores, escultores y poetas que no dudaron cantar y plasmar las excelencias del lugar.

Cada uno de sus rincones es una poesía y así lo vieron artistas de diferentes épocas, pintores, escultores y poetas que no dudaron cantar y plasmar las excelencias del lugar.

Tras el paso de los años el jardín sufrió desperfectos y tuvo épocas de cierto abandono. Recientemente el Ajuntament decidió su restauración y ofrecer todo el esplendor que tuvo tiempo atrás. Cada una de sus esculturas son verdaderas obras de arte. Pero lo que destaca es su conjunto, una obra de arte de la jardinería valenciana.

Jardines de Monforte. Años 60. A. P. R. S.

Jardines de Monforte. Años 60. A. P. R. S.

En definitiva estamos ante un oasis dentro de la ciudad, un remanso de paz, un silencio en verde a veces interrumpido por el murmullo del agua saltando a la alberca entre las rocas, las plantas y los árboles ya centenarios. Todo un sueño al alcance del ciudadano. Emoción aplacible de los sentidos.

A. P. R. S. = Archivo Privado de Rafael Solaz

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2 Responses to "El llamado Jardín de Monforte. Dos leones rehusados guardan el vergel"

  1. Julio Cob  25 de abril de 2014 at 19:02

    Correspondía a la época que para Valencia los “jardines del Real” era el único lugar por donde corretear nuestra infantil imaginación, corriendo por sus pasillos y guiados hacia la montañeta de Elio para trepar bajo los trinos. El Parterre y la Glorieta eran dos pequeñas manchas verdes manchadas por tubos de escape. El cauce del río era eso, un cauce seco por donde no se podía navegar. El Jardín de Monforte, ah, era otra cosa. Jardín señorial, cerrado, como las páginas de un libro sito en el más alto anaquel, imposible de acceder. Un día se abrieron sus puertas y su interior cobro vida, observado por pétreos rostros griegos y romanos con ensoñaciones de míticas diosas. Los novios bajaban del lujoso coche alquilado frente a Maraguat y eternizaban el momento entre nenúfares, rosas y leones. Y el Jardín de Monforte sigue, pero Rafael Solaz nos habla de su origen, de su historia. ¿De Monforte? No, de Romero, pero siempre elegante…y bello.

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  2. Javier Luna  25 de abril de 2014 at 21:31

    Una bellla y tierna historia de amor está en el origen del actual “Jardín de Monforte”. Juan Bautista Romero trató de aliviar la profunda tristeza de su esposa, trás el fallecimiento de su hijo, con la adquisición de una superficie de 12.000 metros cuadrados en el año 1849; un año después estaba ya concluído el que se conoció como “Hort de Romero”.
    No es difícil entender que el Marqués de San Juan tuvo con su esposa un gesto de amor sublime; también con su hijo en cuya memoria lo quiso realizar. De igual manera con quienes han tenido el privilegio y la fortuna de haber estado en sus dependencias.
    Me gustaría concluir con una confesión íntima y una recomendación. La primera es que cuando deseo soñar despierto encamino mis pasos hacia el “Jardín de Monforte” y la segunda es que quien no hya estado en el mismo, que se apresure a vistarlo y a disfrutar de sus encantos que, aunque terrenales merecen una “celestial” consideración.
    ¡ Gracias, ua veza más y como siempre, amigo Rafael Solaz !

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