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El precio de la vivienda en Valencia se estanca y los expertos anticipan un ajuste a la baja
El mercado inmobiliario de Valencia ha alcanzado un punto de inflexión. Tras varios ejercicios consecutivos de subidas, el precio del metro cuadrado en la capital ha marcado un nuevo máximo histórico, situándose en 2.585 euros según los datos del tercer trimestre. Sin embargo, esta escalada empieza a mostrar claros signos de agotamiento: las compraventas caen con fuerza y el sector prevé un ajuste progresivo en los precios de salida.
El último informe presentado por el Colegio de Agentes de la Propiedad Inmobiliaria de Valencia (Coapiv) refleja una realidad incómoda: con una subida anual del 14%, cada vez menos compradores pueden afrontar la adquisición de un piso en la ciudad. El resultado es evidente: las operaciones han caído un 8,3% respecto al trimestre anterior y un 16,5% en términos interanuales.
La brecha entre ciudad y provincia se dispara
Mientras en la capital se encadenan récords de precio, el resto de la provincia vive la situación contraria. Los municipios del área metropolitana y diversas localidades de tamaño medio están absorbiendo buena parte de la demanda expulsada de Valencia, hasta el punto de alcanzar cifras máximas de actividad no vistas desde 2008.
Con más de 40.700 compraventas firmadas en los últimos doce meses en la provincia, solo una cuarta parte corresponde a inmuebles dentro de la ciudad. La diferencia de precios lo explica casi todo: un piso de 100 metros cuadrados puede costar más de 100.000 euros menos en municipios cercanos que al otro lado del Turia.
Menos compradores y más dudas sobre la oferta
Para Vicente Díez, portavoz de Coapiv, la situación es clara: “se está quedando solo el comprador que realmente no puede esperar más”. La caída de inversores y de compradores extranjeros —cuyo peso ha descendido un 1,2% en el último año— dibuja un escenario donde la demanda podría seguir relajándose.
Según los agentes inmobiliarios, esta menor presión compradora provocará un cambio relevante: las viviendas empezarán a anunciarse a precios más moderados. No implica necesariamente una caída brusca del precio final, pero sí del precio de salida, que lleva años disparado sin corresponderse con las cifras reales de cierre.
Un desajuste que se hará visible si aumenta la obra nueva
El desfase entre el precio inicial —3.227 euros por metro cuadrado en septiembre— y el precio en el que acaba firmándose la operación es cada vez mayor. Los propietarios que ponen su piso en el mercado tienden a rebajar sus expectativas ante la falta de interesados.
La clave está en la oferta. El sector coincide en que la moderación de precios solo será significativa si se incorpora al mercado más vivienda de obra nueva, algo que lleva retraso por los tiempos de construcción, el coste del suelo y la complejidad urbanística.
Con una demanda más débil, una brecha de precios insostenible y una provincia que sigue ofreciendo alternativas más asequibles, el mercado valenciano se prepara para un cambio de ciclo: menos presión compradora y precios de salida más ajustados a la realidad.
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