El viento desvela las señales de la inactiva Zona de Bajas Emisiones de Valencia
Valencia ha sido testigo de cómo el viento ha dejado al descubierto los paneles informativos que el Ayuntamiento había preparado para la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), un proyecto que todavía no se ha implementado debido a la falta de apoyo del PP por parte de su socio de gobierno, Vox, y de la oposición. Esta negativa se atribuye a una decisión de última hora de Santiago Abascal.
Los paneles, ocultos hasta ahora bajo una lona de plástico, se desprendieron, revelando las instrucciones para las zonas de circulación restringida. En ellos se solicita a los conductores que cumplan con la señalización específica, se recuerda que la ciudad establece un límite de velocidad de 30 km/h y se informa que las áreas están vigiladas por cámaras.
Con las negociaciones sobre la ZBE en punto muerto, el Ayuntamiento de Valencia enfrenta la posibilidad de tener que devolver cerca de 135 millones de euros en ayudas al transporte si la ordenanza no se aprueba antes del 31 de diciembre.
La ciudad debatió recientemente el asunto en el pleno municipal, donde el edil de Movilidad, Jesús Carbonell, propuso una iniciativa para adelantar la prohibición de ciertos vehículos en función de sus etiquetas de emisiones. Esta propuesta, sin embargo, no logró consenso. Vox sigue firme en su negativa, cumpliendo con las directrices de Abascal, mientras que PSPV y Compromís consideran que las prohibiciones propuestas por el PP se dilatan hasta después de las elecciones.
PSPV exige la creación de un corredor verde en el bulevar García Lorca y Compromís demanda la reversión de la calle Colón para reducir el paso de vehículos. Por su parte, el PP discute la moción de imponer multas a principios de 2026, argumentando que no se otorga un periodo razonable para que los ciudadanos puedan adquirir coches híbridos o eléctricos.
La polémica también involucra el uso del lenguaje en los anuncios sobre la ZBE, que Compromís critica por estar redactados solo en masculino. Según la formación, el descubrimiento de los carteles muestra que el acuerdo entre PP y Vox dio la espalda al lenguaje inclusivo, optando por “bienvenidos” en lugar de “bienvenidas”.
Este incidente ha resaltado las dificultades políticas y lingüísticas que enfrenta la implementación de la ZBE en Valencia, manteniendo la ciudad en vilo mientras el proyecto continúa estancado.