La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, ha reiterado su demanda al Gobierno central para que se implemente un plan integral dirigido a mitigar el riesgo de inundaciones en los barrancos del Poyo y l’Horteta, cinco meses y medio después de que una DANA afectara l’Horta Sud. Folgado subraya la importancia de una acción decidida y coordinada para resolver la vulnerabilidad persistente en gran parte del área metropolitana de Valencia. “La amenaza es real, el peligro es constante y la inacción es injustificable”, afirmó con firmeza.
Folgado propone la creación de una mesa de trabajo que incluya al Ministerio para la Transición Ecológica, la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ), la Generalitat Valenciana y los ayuntamientos afectados. Este foro facilitaría el consenso sobre medidas estructurales y la definición de una estrategia para mitigar el riesgo de inundaciones en la comarca. Según la alcaldesa, “han pasado más de cinco meses y ni el Gobierno ni la CHJ han iniciado un debate serio sobre la planificación necesaria”.
Inspirándose en el Plan Sur que transformó Valencia tras la riada de 1957, Folgado sugiere una estrategia centrada en tres ejes principales: la construcción de infraestructuras de contención en las partes altas de los barrancos, un enfoque comarcal que abarque toda la cuenca, y una coordinación interadministrativa efectiva con presupuestos definidos y cronogramas claros. La alcaldesa enfatiza que simplemente limpiar cauces o canalizar áreas urbanas es insuficiente. “No basta con intervenir donde el agua llega; hay que actuar donde nace. Necesitamos una planificación valiente, una respuesta ambiciosa y estructural a largo plazo”, indicó.
Folgado advierte que el problema no se limita a Torrent, sino que afecta a todo el territorio comprendido entre Chiva y Valencia. “No estamos pidiendo privilegios; estamos reclamando justicia para más de 900.000 ciudadanos”, destacó. La cuenca del barranco del Poyo atraviesa municipios como Godelleta, Turís, Quart de Poblet, Xirivella, Paiporta, Alaquàs, Aldaia y Picanya, convirtiendo esta amenaza en un desafío compartido.
Desde el Ayuntamiento de Torrent señalan que la preocupación ciudadana aumenta con cada episodio de lluvias. Comerciantes, asociaciones vecinales y familias han expresado su inquietud al consistorio. “Cada vez que el cielo amenaza tormenta, el miedo regresa a nuestras calles. El peligro no es abstracto, es tangible. Los alcaldes no podemos más: somos los primeros en dar la cara, pero no podemos seguir solos”, lamentó.
Finalmente, Folgado apeló a la memoria histórica y la responsabilidad institucional. “La riada del 57 obligó a tomar decisiones significativas. Hoy, casi 70 años después, Torrent y l’Horta Sud necesitan ese mismo nivel de compromiso. Es una oportunidad histórica para hacer las cosas bien y proteger el futuro de nuestra gente”, concluyó.